Era un choque de trenes en la previa, el partidazo de la jornda en la Champions League, un absoluto imperdible.
Y salió así, tal cual, solo que Chelsea arrolló, literalmente, a un Barcelona sin chispa y con unas flaquezas defensivas imperdonables. Fue una victoria clara por 3-0 que pudo ser mucho peor, pues al local le anularon nada menos que tres goles. De ese tamaño fue el repaso que les dieron a Yamal, Rapinha, lewandowski y todas las figuras del poster de Flick.
Chelsea, a pura intensidad, ambición y gol
Fue un primer tiempo de un dominio alucinante de Chelsea, que claramente juega a otra velocidad y con otra intensidad, con un plus: la presión fue tan asfixiante que aislaron a Yamal totalmene de sus compañeros, le ganaron cada duelo a un Lewandowski que acabó siendo intrascendente y atrás desnudaron todas las conocidas fallas defensivas de los de Flick.
El resultado de esa estrategia habla por sí solo: dos veces le anularon, por finos fuer de juego, el gol a Chelsea, en los pies de Enzo Fernández, una de las figuras del partido.
Pero el fútbol en su justicia haría lo suyo en el tercer intento: en una entrada lllegada por la banda apareció Cucurella para causar confusión en la zaga catalana y provocar el error de Koundé, quien acabó marcando autogol a los 27 minutos.
Así fue la jugada, que se revisó en el VAR y encontró, por milímetros, habilitado a Cucurella:
Lamentaba Barcelona una ocasión clara en el arranque de Fermín porque, salvo algún intento de Yamal a manos del arquero, no llegó a inquietar a un Chelsea más que solvente.
Y entonces todo lo que estaba mal se acabó de complicar por cuenta de la expulsión de Araújo, quien había visto una totna amarilla por un reclamo y luego, a los 44, metió esta tremenda patada al hombre del partido, Cucurella, para la segunda amarilla:
Complemento, a todo o nada para los de Flick
Lo primero era sacrificar a Ferrán sin influencia por la velocidad y la experiencia contra los ingleses que ofrece Rashford. Tampoco es que haya hecho mayor diferencia.
Se fue Lewanndowski, otro que no pesó, por Raphinha y tampoco hubo ninguna respuesta.
Pero ni eso acabó con la inspiración de un Chelsea decidido a seguir de largo, misión que logró en dos tiempos con Estevao: en el primer intento le anularon el grito por fino fuera de lugar, pero en el segundo arrastró a dos marcadores yd efinió con la derecha, potente y arriba en el ingreso al área, para decretar el 2-0.
Vea la definición:
Y sin reacción, sin presión alguna en la recuperación y con un Yamal casi aburrido sin socios, lo de barcelona era casi una invitación a Chelsea a hacerle más daño.
Lo lograría con Delap, a los 73 minutos, en una gran salida por la babnda, centro impecable y aparición de un cazador de área para el 3-0.
Se fue Yamal porque ya evidentemente había poco más que pudiera hacer, llegó Olmo y al final fue un partido para el olvido de los hombres de Flick.
Al final fue una avalancha el dueño de casa, una combinación perfecta de desliegue físico, técnica y táctica, con la dosis exacta de ambición para borrar, literalmente, del campo a su oponente. Justa goleada y mucho, mucho que evaluar en un Barceloan que no llegó ni a competir en Londres.
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