Tantas veces Real Madrid ganó así que esta vez así le tocó perder una final. ¿Cómo olvidar aquel gol de Sergio Ramos al Atlético en la Champions, por ejemplo? La moneda cayó del otro lado -del lado de Barcelona- en la noche de Yeda, en una final de la Supercopa de España preparada más como espectáculo televisivo que una competición deportiva. A las luces y los fuegos de artificio le siguió el juego y de juego hubo poco hasta el 3-2 final.
Xabi Alonso pensó un equipo para contener al Barça y buscar las corridas de Vinicius. El brasileño casi rompe todo en una escapada y Gonzalo García tuvo la suya. El Barça tenía la pelota pero no creaba los espacios hasta Courtois . Tuvo una Fermín y una Eric García en un cabezazo. Pasaba poco en el campo pero mucho en las áreas.
Lamine dejó solo a Raphinha y éste remató mal. Como si hubieran hecho un “copy paste”, menos de un minuto después repitieron la jugada y el brasileño acertó entrando en el hueco de Tchouameni y Huijsen. Y entonces llegaron esos minutos dramáticos del final de la primera parte.
GOL DO BARCELONA
Barcelona 1x0 Real Madrid
⚽️ Raphinha
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— Futeboleiros (@Futteboleiroos) January 11, 2026
El árbitro Munuera dio tres minutos de extensión. En el segundo lo empató Vinicius con un golazo. En el cuarto, porque el festejo habilitó a dar más alargue, Lewandowski definió con calidad. Y el nuevo y largo festejo hizo que Munuera estirara su reloj. Y de un córner, Gonzalo García puso el 2-2, con algo de fortuna y tras varios rebotes. Lo que parecía que iba a terminar 1-0 concluyó 2-2 con protestas catalanas por los minutos añadidos.
Es una locura el gol de Vini, eh. pic.twitter.com/BfgBJAd63h
— (fan) Yihi (@YihiRM) January 11, 2026
El Madrid reía. Su vieja medicina de empatar o ganar in extremis aparecía otra vez. Parecía increíble: un libreto robado a “Las mil y una noches” en esas tierras de Oriente. Y faltaba lo mejor.
Fue más parejo el segundo tiempo. Se cansó el Barça y resignó parte de la posesión. Eso alentó al Madrid, que salió de la cueva y desarmó la línea de cinco, soltó más a a Valverde y a Rodrygo, mientras que Vinicius, lejos de sus vicios provocadores habituales, se dedicó a jugar. Y fue una amenaza constante. Koundé soñará con él.
Tan claro estaba el panorama cerca de la media hora que Xabi Alonso se jugó todo y, como estaba pactado, iba a recurrir a Mbappé, aún sentido en una rodilla.
El francés calentaba a un costado cuando la defensa del Madrid ofreció una vez más esos cráteres en los últimos metros. Hubo varios toques y le quedó a Raphinha. El brasileño resbaló en el momento de rematar pero sacó el derechazo, que se desvió levemente en un defensor que cerraba, se elevó y descolocó al inmenso Courtois, quien desde el piso vio cómo la pelota entraba mansamente: 3-2 azulgrana.
¡POR DIOS QUÉ HIZO RAPHINHA! 🤯🎯pic.twitter.com/KT6D6PP9Lf
— Sudanalytics (@sudanalytics_) April 30, 2025
Quedaba claro lo que iba a hacer cada uno en ese cuarto de hora final. El Barça, defender la diferencia. El Madrid, por otra de sus tantas noches épicas.
Como un deja vu del desenlace del primer tiempo, los últimos cinco minutos y los cinco de descuento que, otra vez correctamente, otorgó Munuera, se transformaron en un infierno de emociones. En las dos partes del campo.
Marcus Rashford se escapó solito. Era el martillazo que faltaba. Pero remató cruzado ante Courtois, sin precisión. ¿Y si el Madrid lo hacía?. Intentaban Güler y Mastantuono, los dos ingresados, seguía Rodrygo y seguía Mbappé, pero Vinicius ya no estaba. Y dos veces tuvo el empate el equipo blanco y las dos veces, los remates débiles fueron a las manos de Joan García.
Ganó el Barça como tantas veces ganó el Madrid. Sin ser muy superior, pero con la fortuna de su lado. Si hubiera habido un tensiómetro en las tribunas de Yeda, habría explotado.