28 de ene, 2026, 04:32 ET
El golpe de Isack Hadjar del martes complicó el programa del equipo austríaco y no se sabe si podrán volver a salir antes del final de las pruebas privadas.
El RB22, con daños tras el impacto de Hadjar contra las barreras. X/@robertofunoat
Faltaba poco más de media hora para el final de la segunda jornada de pruebas privadas de F1 en Montmeló. Solo Ferrari y Red Bull había desafiado a la lluvia y habían decidido salir a girar. Para la Rossa se trató de su primer día de ensayos, tras el faltazo del lunes (cada equipo puede utilizar hasta tres de los cinco días agendados en Barcelona). En cambio, el equipo de las bebidas energizantes estaba culminando su segundo test. El lunes había girado únicamente el francés Isack Hadjar. En cambio, el martes, trabajaron los dos pilotos: Max Verstappen, por la mañana, y el ex Racing Bulls, por la tarde. El buen semblante puertas adentro del equipo por el gran rendimiento del flamante motor Red Bull Ford Powertrains se borraron de golpe: Hadjar perdió el control del RB22 y terminó contra las barreras.
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Las condiciones de la pista mojada eran complicadas y el galo perdió el control. El impacto fue con la zona trasera de su Red Bull y, si bien desde F1 comentaron que había sido un incidente menor dentro del secretismo absoluto en el que tratan de mantener esta semana de ensayos, un grupo de periodistas de España que seguían la prueba desde una colina pudieron retratar el momento. El RB22 terminó con el alerón y la suspensión trasera con bastantes daños. El golpe generó la inmediata aparición de la bandera roja, que decretaría el cierre de la segunda jornada.
La duda que comenzó a flotar no bien la grúa dejó el Red Bull en boxes es si el equipo podrá volver a girar en Barcelona. Por el programa elegido, queda un día entero de pruebas para Verstappen. Este miércoles, el RB22 quedó guardadito. El problema es que, con el nuevo reglamento técnico que se estrena este año, algunas escuderías llegaron muy con lo justo a Barcelona. Otras, como Williams, ni siquiera se presentarán en toda la semana por los grandes retrasos en la construcción del coche. Con este panorama, los repuestos no abundan.
Laurent Mekies, director de Red Bull, explicó el accidente de su pupilo francés: “Las condiciones eran muy difíciles esta tarde, así que es una pena que haya terminado así, pero forma parte del juego. Insisto, era muy complicado, hay mucho trabajo por hacer en muchos aspectos y este tipo de cosas pueden pasar. El día no se terminó bien, desafortunadamente, pero lo importante es que Isack está bien. Ahora, haremos lo todo lo posible para reparar el coche y ver qué viene después".
Más allá de los daños finales, Mekies destacó el buen rendimiento del flamante chasis y motor en los dos días de pruebas. “Las dificultades llegaron después de un día muy, muy positivo el lunes en cuanto al número de vueltas que Isack pudo y en cuanto a su aprendizaje, desarrollo y comentarios a los ingenieros. Así que, si bien es pronto, hay mucho positivismo en el equipo, muy buen ambiente entre Max e Isack y todo el equipo, y estamos deseando tener la próxima oportunidad de correr. Pero, como he dicho, es algo que estamos tratando de analizar ahora y esperamos tener alguna respuesta un poco más tarde".