Laporta ha expresado públicamente su descontento por los obstáculos burocráticos que ralentizan el regreso del club a un Camp Nou plenamente operativo. Con el proyecto de renovación entrando en una fase crítica, la jerarquía del club había fijado el inicio de 2026 como momento crucial para la reapertura de secciones clave del estadio. Sin embargo, la burocracia administrativa ha frenado el progreso, concretamente en lo que respecta a la tribuna norte y la tribuna de 1957, lo que ha dejado a la dirección del club visiblemente frustrada.
En declaraciones a los medios del club, Laporta no se anduvo con rodeos al referirse al incumplimiento de los plazos. «Es algo que realmente me molesta», admitió. «Es obvio que esta parte del estadio también está terminada, la tribuna norte. Nos dicen que hay que mejorar el acceso y estamos trabajando en ello».
El quid de la cuestión radica en el retraso de los permisos de seguridad esenciales. El club había previsto dar la bienvenida a los aficionados a estas zonas específicas inmediatamente después del parón invernal, pero esos planes se han visto frustrados. «El problema es que se suponía que estaría listo para la primera semana de enero; ahora estamos en febrero y todavía no hemos recibido los permisos para la tribuna norte y la tribuna de los aficionados, la tribuna 1957», explicó Laporta. «Estoy decepcionado porque deberíamos tenerlos, pero hemos aprendido que las cosas van lentas».