12 de feb, 2026, 17:00 ET
Barcelona sufrió una estrepitosa goleada ante Atlético de Madrid y, para avanzar a la final de la Copa del Rey, debe remontar una desventaja de 4 goles. Aunque parece un resultado muy difícil de revertir, el conjunto blaugrana sabe de grandes hazañas a lo largo de su historia.
El icónico festejo de Messi ante PSG en 2017, luego del gol de Sergi Roberto. Getty Images
El equipo de Hansi Flick necesita un milagro. Un partido perfecto en el Camp Nou para dar vuelta la historia ante otro de los grandes de España. Para ello, además del fútbol del conjunto liderado por Lamine Yamal, el elenco culé se agarra de históricas noches coperas, con el recuerdo de la histórica eliminatoria de Champions ante Paris Saint-Germain, en 2017, todavía fresco.
*****Esta nota se hizo a partir de un informe de Jordi Blanco publicado el 7 de marzo de 2017, en la previa del partido de vuelta ante PSG
La galopada de Zuviría
En los octavos de final de la Recopa en la temporada 1978-79, la primera tras la marcha de Cruyff, el Barcelona recibió un severo castigo en Bruselas, en el estadio de Heysel y a manos de un Anderlecht que le goleó por 3-0. La eliminación se daba por segura… Hasta que Raymon Goethals, el entrenador del equipo belga, habló más de la cuenta.
“Nos robaron”, rememora Zuviría, quien mantiene la voz entrecortada para trasladar el ánimo en ESPN.
“Acabado el partido, aún en el autocar de vuelta al aeropuerto, dije que pasaríamos”. Y el Barcelona lo hizo. “No bromeen por favor. Ni borrachos nos eliminan”, aventuró en la previa del partido de vuelta el entrenador belga. Y el Camp Nou se convirtió en una caldera que los aficionados más veteranos aseguran nunca ha vuelto a verse. Quizá exageren.
Marcó Krankl el 1-0 muy pronto, anotó el Milonguita Heredia el 2-0 al filo del descanso y la segunda mitad fue un asedio constante y enloquecido… Y en el minuto 85 Zuviría se encontró un balón en el centro del campo, salió disparada la defensa belga para provocar el fuera de juego y Zuvi, sin encomendarse a nadie, se fue a la carrera con el balón sorteando a dos rivales y marcando cruzado a la salida del meta.
“Si nosotros lo hicimos, ¿cómo no va a poder este equipo?”, se pregunta entre risas el protagonista de aquella noche legendaria, que acabó con el Barça ganando en la tanda de penalties. “Quise tirar uno y Heredia no me dejó. ‘No arriesgues, tú ya entraste en el cielo’ me dijo”.
Johan Cruyff lidera la salida de Barcelona en un Clásico Getty Images
La pesadilla de Bobby Robson
El entrenador inglés, que en 1996 sucedió a Cruyff en el banquillo del Barça, le sufrió muchos años antes dirigiendo al Ipswich Town. Fue en la Copa de la UEFA de la temporada 1977-78, en los octavos de final y después de que en Portmand Road el conjunto británico hubiera vencido por 3-0.
Por si fuera poco, el partido de vuelta llegaba tres días después de que el Real Madrid hubiera vencido en el Camp Nou por 2-3 y en Barcelona llovía, lo que beneficiaba de manera evidente al equipo inglés. Pero Cruyff, Johan, estaba decidido a firmar una de sus noches especiales.
Michels, el entrenador azulgrana, confeccionó un once decididamente ofensivo y a los 20 minutos Cruyff, bajo esa cortina de agua, marcó el primero. Apenas comenzar la segunda parte el propio holandés logró el 2-0 y de ahí al final el Ipswich sufrió un asedio constante. Hasta que un penalti transformado por Rexach a los 87 minutos equilibró la eliminatoria, dio paso a la prórroga… Y a los penalties en que Artola, el portero, fue decisivo para consumar el milagro.
La noche de Pichi Alonso
Tres goles, tres, en cinco remates a puerta. Ese es el legado, la leyenda, de Pichi Alonso. Las semifinales de la Copa de Europa de 1986 se presentaban con tragedia después del 3-0 encajado en Suecia pero la historia le reservaba un lugar a Pichi Alonso.
Cuatro días antes el Barça había ensayado la remontada contra el Valencia, al que venció por ese 3-0 mágico, y el 16 de abril consumó el enésimo milagro. “Aquel Goteborg no tiene nada que ver con el PSG, claro, pero este Barça tampoco es el nuestro” sostiene Pichi, hoy comentarista televisivo y que abrió la cuenta a los 9 minutos.
Sufrió mucho el Barça porque no marcó el protagonista los otros dos goles hasta la segunda mitad, en los minutos 63 y 69, y se fue todo, otra vez, a la tanda de penalties, donde se concretó la remontada. “Si yo lo hice… ¿qué no podemos esperar de Messi? Tiene que ser un partido perfecto y tiene que pasar algo extraordinario, pero aunque el PSG es un rival extremadamente difícil el Barcelona tiene la opción de hacerlo” conviene Pichi.
La magia del Dream Team
En la primera eliminatoria previa de la Champions, en la temporada 1993-94, al Barça le sorprendió el Dinamo de Kiev con un peligroso 3-1. La vuelta quedó para el recuerdo y para muchos es la obra maestra final de aquel inolvidable equipo de Johan Cruyff.
“Mirábamos extasiados desde el banquillo. Fue un partido espectacular”, recuerda Óscar García, hoy entrenador en el Salzburgo austriaco y entonces joven canterano que asistió al choque desde el banquillo azulgrana. Laudrup marcó el 1-0 a los 8 minutos y a los 16 anotó Bakero el 2-0 entre el éxtasis generalizado… Que se apagó con el 2-1 poco después de Rebrov. Pero la noche estaba marcada en rojo.
El Barça remató hasta 21 veces a puerta y estrelló cuatro disparos en la madera. Desarboló con un fútbol excepcional al equipo ucraniano y solventó la remontada con otro gol de Bakero al comienzo del segundo tiempo y el definitivo de Koeman a los 67 minutos.
No marcó Romario… “Pero esta vez está claro que se necesitará que marque Messi. Es un equipo distinto, un fútbol distinto y circunstancias diferentes”, advierte Òscar, quien avisa ante el exceso de euforia y dando opciones al equipo de su amigo Luis Enrique destaca que el PSG “es un rival muy complicado y remontar será muy difícil”.
16 de marzo de 2002. Barcelona 1-1 Real Madrid, por la Liga española. El equipo culé formó con: (parados) Rivaldo, Luis Enrique, Christanval, Kluivert, Coco, Bonano, (agachados) Saviola, Xavi, F. de Boer, Cocu y Puyol. Getty Images
Rivaldo al abordaje
El Barcelona y el Chelsea ni se acordaban el uno del otro. Habían jugado una eliminatoria de la Copa de Ferias en 1966 y se reencontraron en los cuartos de final de la Champions de la temporada 1999-2000. Un gol de Figo, en Stamford Bridge, le dio vida al Barça que perdía por 3-0 y provocó, en la vuelta, una de las pocas noches felices que se le recuerdan a Van Gaal.
“Fue un partido extraordinario y que ayudó a ganar la gente”, recuerda Reiziger, lateral holandés que ha pasado a la historia del club y que aquella noche disfrutó de una manera tan “especial” como considera que debe ser la de este miércoles.
A lomos de un Rivaldo sensacional, libre de ataduras, el equipo azulgrana equilibró la eliminatoria cuando solo faltaban seis minutos para el minuto 90 y después aplastó definitivamente a los de Vialli, hundidos con los goles del brasileño y Kluivert en la prórroga.
“Al Barcelona no se le puede, nunca, enterrar. Y menos a este, con lo que ha ganado y los jugadores que tiene, con Messi al frente” sostiene Reiziger, quien conviniendo que remontar será “muy difícil” no descarta el milagro.
Nadie lo descarta… Pero nadie escapa a la realidad. Es lo nunca visto y, sin duda, el mayor reto al que se enfrenta este equipo que, agarrándose a la magnificencia de Messi, quiere dar a entender que poder… Se puede.
¿La mejor remontada de la historia?
El 8 de marzo de 2017, el Barcelona se convirtió en el primer equipo en remontar cuatro o más goles de diferencia para ganar una eliminatoria de UEFA Champions League, algo que apenas ocurrió otras tres veces en competiciones de clubes UEFA.
El mensaje lo dejó claro Neymar, una de las figuras de ese equipo, en la previa: "Mientras haya 1% de posibilidades, tendremos un 99% de fe".
El 0-4 de la ida, con goles de Di María, Cavani y Draxler, era contundente. Pero las tres semanas que transcurrieron entre un partido y otro sirvieron para generar un ambiente de mística e ilusión, casi de optimismo: el equipo de Luis Enrique se aferraba a la épica para remontar en casa, con su gente.
Y el 8 de marzo, el Camp Nou fue testigo de una noche para los libros de historia. Luis Suárez anotó a los 3 minutos, pero para el 2-0 hubo que esperar hasta los 40', cuando Kurzawa la metió en contra.
El 3-0 de Lionel Messi de penal encendió la ilusión, pero esta parecía diluirse cuando Cavani descontó pasada la hora de juego. A falta de pocos minutos, el marcador era 3-1. No obstante, en un final increíble, Neymar anotó el 4-1 a los 88', el propio brasileño convirtió un penal a los 91' y el local quedó a tiro.
Faltaba un gol para una remontada histórica, ya que el gol de visitante favorecía al PSG. Y Sergi Roberto, quizás el héroe menos pensado, fue el que puso el 6-1 a los 95', para desatar un festejo antológico, con Messi gritando junto a los hinchas.
"No sabía si estaba soñando. Nunca había conocido una alegría como esa", señaló el volante culé, cuya carrera quedó marcada por esa épica anotación.
Un antecedente para creer
En la historia de la Copa del Rey, el Barcelona tiene un antecedente del que agarrarse para creer. Por los cuartos de final de la temporada 1996/97, luego de un empate 2-2 en la ida, Atlético de Madrid tomó una ventaja de tres goles, gracias a un hat-trick de Pantic en media hora.
Pero el Camp Nou, incrédulo, se aferró a la épica para vivir uno de los partidos más emblemáticos de la competencia.
Ronaldo Nazario anotó dos veces en los primeros 5 minutos del complemento, pero inmediatamente Pantic completó su póker, poniendo al conjunto madrileño dos goles arriba. Para llegar al 5-4 final, histórico, Luis Figo (67'), Ronaldo (72') y Juan Antonio Pizzi (83') convirtieron para el conjunto catalán, que se terminaría consagrando en el Bernabéu.