El Metropolitano vivió una de esas noches que marcan época, por la idea de las semifinales de la Copa del Rey. Atlético de Madrid no solo venció al Barcelona, sino que lo superó en intensidad, ritmo y convicción hasta firmar un 4-0 que deja la semifinal muy inclinada.
El equipo de Simeone salió decidido a imponer condiciones desde el primer minuto. Presión alta, transiciones veloces y una lectura táctica precisa desarmaron a un rival que nunca logró asentarse.
El 1-0 llegó temprano, tras un error grave en salida de Eric García que terminó con el balón dentro del arco. Ese golpe abrió una grieta que el Atlético explotó sin piedad.
El segundo tanto confirmó el dominio. La circulación fue rápida, vertical y quirúrgica para que Antoine Griezmann ampliara la diferencia.
Antes del descanso, el tercer gol a cargo de Ademola Lookman terminó de desatar la euforia en las tribunas. El conjunto local jugaba con confianza, atacaba con muchos hombres y recuperaba con orden.
El 4-0 de Julián Álvarez ya en el tiempo añadido del primer tiempo, fue el cierre perfecto de una exhibición colectiva. El Barcelona se fue al vestuario sin respuestas.
Sin reacción azulgrana
En el complemento, el equipo catalán intentó adelantar líneas, pero nunca encontró claridad. Incluso un gol que había celebrado fue anulado tras revisión.
Atlético de Madrid, más replegado pero igual de atento, administró la ventaja con oficio. Supo cuándo presionar y cuándo bajar el ritmo.
El resultado deja al Barcelona dependiendo de una remontada mayor en la vuelta.
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