Desde su llegada el año pasado, Ancelotti ha tenido la tarea de estabilizar un barco que se tambaleaba. Heredó una plantilla que languidecía en el cuarto puesto de la clasificación de la CONMEBOL para el Mundial y que había perdido la confianza tras la destitución de Dorival Junior. Aunque su balance de cuatro victorias, dos empates y dos derrotas en sus primeros ocho partidos sugiere que se trata de un trabajo en progreso y no de un dominio instantáneo, el «efecto Carletto» se ha dejado sentir con mayor intensidad en el vestuario.
El italiano ha logrado restaurar la armonía en una plantilla fracturada, aprovechando sus sólidas relaciones con los antiguos jugadores del Real Madrid Vinicius Jr, Rodrygo y Eder Militao. Su actitud tranquila ha sido un antídoto muy bienvenido contra el caos que se apoderó de la Selecao tras 2022, y, según se informa, los jugadores han expresado abiertamente su apoyo a su continuidad. La renovación supone un voto de confianza por parte de la directiva, que considera que los métodos de Ancelotti están dando sus frutos, aunque la transformación sobre el terreno de juego aún se encuentre en una fase inicial.