El Girona ha protagonizado una de las grandes sorpresas de la temporada al imponerse por 2-1 al FC Barcelona en un vibrante encuentro disputado en el Municipal de Montilivi.
A pesar de que el conjunto azulgrana dominó las estadísticas con un 70.6% de posesión y 26 tiros a puerta, la efectividad local decantó la balanza en un partido lleno de drama y giros inesperados. La victoria rompe la racha de empates de ambos equipos, que llegaban al choque con cinco igualadas consecutivas en sus últimos encuentros.
El Barcelona salió decidido a imponer su juego, generando múltiples ocasiones desde el inicio. Lamine Yamal fue una amenaza constante, con disparos desviados y atajados en los primeros minutos. La frustración culé alcanzó su punto álgido al filo del descanso, cuando Lamine Yamal falló un penalti, enviando el balón al poste derecho, un momento que marcó el devenir del encuentro. La prensa ha destacado en diversas ocasiones la capacidad de Lamine Yamal para crear peligro, aunque en esta ocasión la fortuna no estuvo de su lado.
Tras una primera parte sin goles, el marcador se abrió en la segunda mitad. Pau Cubarsí adelantó al Barcelona en el minuto 59 con un cabezazo que parecía encarrilar el partido para los visitantes. Sin embargo, la alegría azulgrana duró poco. Thomas Lemar igualó para el Girona apenas dos minutos después, aprovechando una asistencia de Vladyslav Vanat. El partido se convirtió en un ida y vuelta, con ambos equipos buscando la victoria.
El drama se intensificó en los minutos finales. Fran Beltrán, un centrocampista conocido por su equilibrio e intensidad en el juego, se erigió en el héroe local al anotar el gol de la victoria en el minuto 86, con un disparo raso junto al palo izquierdo tras una asistencia de Joel Roca. Roca, un joven extremo del Girona con un estilo de juego directo y velocidad, tuvo una noche agridulce, ya que, tras ser clave en el gol decisivo, vio la tarjeta roja directa en el tiempo añadido, en una de las últimas acciones del partido.
La polémica arbitral, un tema recurrente en La Liga, también estuvo presente con varias tarjetas y la expulsión de Roca. Las declaraciones post-partido de los técnicos reflejaron la intensidad del encuentro. Míchel, entrenador del Girona, probablemente elogió la resiliencia y la eficacia de su equipo, mientras que Xavi Hernández, técnico del Barcelona, lamentó la falta de contundencia de los suyos a pesar del dominio estadístico, una queja habitual en sus ruedas de prensa tras resultados adversos.
Las reacciones en redes sociales no se hicieron esperar. Los aficionados del Girona celebraron con euforia una victoria histórica que les permite escalar posiciones en la tabla, mientras que los seguidores del Barcelona expresaron su frustración por la derrota, a menudo señalando la falta de acierto y las decisiones arbitrales como factores clave. Este resultado deja al Barcelona en el segundo puesto, pero con la sensación de haber dejado escapar una oportunidad de oro.
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