17 de feb, 2026, 09:27 ET
Las dos últimas derrotas desnudaron claras falencias que desarrolló el equipo de Hansi Flick.
Barcelona ha vivido su semana más complicada con la dura derrota por 4-0 en Copa del Rey ante Atlético de Madrid y tras ver cómo Girona lo superaba por 2-1 y Real Madrid le arrebataba el liderato de LaLiga.
Barcelona volvió a perder y cedió la cima de LaLiga a Real Madrid. David Ramirez/Getty Images
Tras dos duros varapalos, Hansi Flick tendrá que aprovechar las dos semanas limpias sin partidos intersemanales para analizar y corregir algunos factores que han propiciado una importante bajada de nivel del conjunto Blaugrana.
La vulnerabilidad defensiva
Sin ser la mayor virtud de este Barcelona, la sensación en este tramo de la temporada es que todos los equipos son capaces de poner en apuros el atrevido planteamiento del entrenador.
Tras encadenar cinco porterías a cero entre finales de 2025 e inicios de 2026, la solvencia defensiva de Barça ha desaparecido por completo: son dos porterías a cero en los últimos nueve partidos, en los que se han encajado 13 goles. Números que preocupan aún más teniendo en cuenta que Joan García es el tercer portero de las grandes ligas con un porcentaje de paradas más alto, lo que prueba la cantidad y calidad de las ocasionen que generan los oponentes.
Pau Cubarsí, parte de una endeble línea defensiva de Barcelona. EPA/David Borrat
En Girona, una prueba más: 13 tiros de los locales, siete atajadas de Joan, cuatro ocasiones claras falladas por los jugadores del Girona.
La falta de puntería
En los últimos cinco partidos Barça ha rematado 112 veces, 29 a puerta, y solo ha podido anotar nueve goles. Cifras muy pobres para todo lo que generan los de Flick.
En Girona, tal y como sucedió contra Real Sociedad, la falta de puntería pasó factura y condenó al equipo. En Montilivi los goles esperados del Barça (xG) fueron de 2,72, penalti incluido. En San Sebastián el dato aun fue más demoledor: un gol, el de Marcus Rashford, pero un total de 3,68 goles esperados en un partido que Barcelona terminó perdiendo de manera incomprensible.
También las maderas lo están poniendo complicado: son 25 disparos a los palos en lo que va de LaLiga (24 jornadas), 32 en todas las competiciones.
La mala forma de Ferran Torres y Lewandowski
La dificultad de convertir las ocasiones también se explica desde el flojo momento de los dos nueves de Barça. Ferran Torres, que empezó la temporada como un tiro, está viviendo un bache considerable y prueba de ello es que ha anotado un solo gol en las últimas ocho jornadas ligueras, de las cuales ha disputado siete de ellas.
Tras un muy buen arranque de temporada, Ferran Torres atraviesa una incómoda sequía de cara al arco rival. EFE/David Borrat
Por su parte, Robert Lewandowski tampoco ha encontrado la inspiración y ha anotado un gol más que el delantero español: dos goles en ocho fechas de LaLiga. En Montilivi, Ferran fue el delantero titular y el polaco salió en el minuto 73, pero ninguno de los dos pudo conectar un solo disparo a puerta en el partido.
La ausencia de Pedri
Barcelona ha sido incapaz de suplir la ausencia de Pedri, lesionado en Praga y ausente en los últimos choques.
Sin control, el equipo ha sido aún más vertical que de costumbre y no ha encontrado manera de sustituir el jugador que le da el sentido y la pausa al juego azulgrana.
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El mediocampo, vacío
Sin el canario, Flick apostó en Girona por juntar a Dani Olmo con Frenkie de Jong en la base y darle la mediapunta a Fermín López en una jugada que no funcionó. Con alma atacante, el centro del campo no llegó nunca a tiempo en las transiciones para contar las jugadas eléctricas del Girona, que lanzaba al espacio cada vez que recuperaba pelota.
La ausencia de un especialista en la zona del pivote, junto con la baja de Pedri y la decisión de Flick de no apostar ni por Marc Casadó ni por Marc Bernal, penalizó a un Barça poco agresivo tras pérdida. Otro dato relevante: Barça solo hizo seis faltas en todo el partido, de las cuales ninguna fue cometida por un centrocampista.