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Barcelona y Real Madrid, en plena pelea por una Liga impredecible

Santiago Bauzá

25 de feb, 2026, 09:26 ET

Tanto catalanes como madrileños atraviesan campañas llenas de altibajos que hacen imposible definir con certeza quién será el campeón de España.

A simple vista, la tabla de LaLiga muestra una realidad a la que el mundo del fútbol se acostumbró durante décadas. Barcelona y Real Madrid tienen una ventaja holgada en la cima, y los catalantes adelantan a sus máximos rivales por solo un punto. A Villarreal, el contendiente más inmediato a los dos, se lo ve muy rezagado, 9 unidades detrás de los Blancos.

Lamine Yamal y Álvaro Carreras, en acción en la Supercocpa de España 2026. EPA

Hablar de otra liga disputada por los dos clubes más grandes y exitosos del fútbol español pareciera tedioso. Pero detrás de la costumbre de ver los mismos contendientes hay una campaña que ha sido de lo más caótica para ambos, y como consecuencia, una pelea por el título que cambia semana a semana y que, en la actualidad, no tiene a nadie convencido sobre quién se hará con el campeonato.

Real Madrid, dos técnicos y constante tensión

Se suponía que esta temporada de los blancos fuera una confirmación. Así había preparado el terreno Florentino Pérez con el fin del ciclo de Carlo Ancelotti, que fue reemplazado por un entrenador "de la casa" como Xabi Alonso, y con el ambicioso mercado de pases que firmó al principio del curso, cuando llegaron Trent Alexander-Arnold, Dean Huijsen, Álvaro Carreras y Franco Mastantuono.

Los resultados en un principio fueron positivos, pero a partir del reclamo de Vinícius Júnior al nuevo técnico por ser sustituido en el Clásico comenzó un espiral descendente del que Real Madrid nunca terminó de salir. Algunos rendimientos difíciles, en particular una dura derrota ante Celta por 2-0, además de las informaciones que apuntaban a un descontento de los jugadores con sus métodos de entrenamiento, aumentaron la presión sobre el vasco al punto que su despido tras perder la final de la Supercopa ante su máximo rival fue un shock, pero no exactamente una sorpresa.

Álvaro Arbeloa tomó el lugar que dejó la salida de Xabi Alonso del Real Madrid. EPA

La idea inicial de la cúpula madridista era aplacar esa tensión con perfiles menos demandantes en lo táctico y más en lo físico, como Álvaro Arbeloa y el preparador físico Antonio Pintus, pero aquel ciclo no pudo empezar de la peor manera: fue eliminado en dieciseisavos de la Copa del Rey a manos de Albacete, de segunda división, y luego en Champions League cayó a los playoffs desde una posición muy favorable ante un Benfica que lo dominó, con el aditivo del gol del guardameta Anatoliy Trubin sobre el final.

Los resultados en LaLiga ciertamente fueron mejores, como lo refleja el hecho de que sigan a tiro por el campeonato, y mucho de eso tiene que ver con la espectacular temporada que está firmando Kylian Mbappé, que lleva 23 goles en la misma cantidad de partidos de camino a ganar su segundo Botín de Oro consecutivo. Pero eso no los eximió de la sonora reprobación de los simpatizantes en el Santiago Bernabéu, que consideraron injusta la destitución de Alonso desde el primer momento. Incluso se animaron a criticar con dureza a Florentino, hasta entonces intocable.

Las dos caras de Barcelona

En el lado de Barcelona, aunque el panorama no es tan convulso como el de sus rivales, también tiene sus particularidades. El equipo de Hansi Flick alterna grandes actuaciones, entre ellas el 6-1 ante Olympiakos en la Champions, el 4-0 sobre Athletic en el regreso al Camp Nou tras más de dos años o el 3-2 a Real Madrid en la final de la Supercopa, con algunos rendimientos muy incómodos, como las goleadas por 3-0 a manos de Chelsea en Europa y, más recientemente, el 4-0 que le propinó Atlético de Madrid en la Copa del Rey.

El destino de los Culés durante la temporada estuvo sujeto, en gran medida, a la disponibilidad de sus mejores jugadores: Lamine Yamal, Raphinha y Pedri. Cuando Flick pudo contar con al menos dos de ellos fue cuando se vio la mejor versión del equipo, y sus cifras individuales lo demuestran: el español está firmando sus mejores números a nivel producción goleadora, con 14 goles y 15 asistencias en sus 33 partidos hasta el momento, mientras que el brasileño mantiene el ritmo de sus últimos años con 13 tantos y 5 pases-gol en 24 encuentros.

Sin embargo, tanto Raphinha como el volante español estuvieron aquejados por distintas lesiones en este curso, y los peores rendimientos del Blaugrana llegaron cuando ellos, además de Gavi y Fermín López, no dijeron presente. Esto no solo se evidencia en los goles que el equipo anote, sino en el sacrificio defensivo que estos jugadores aportan para que el sistema de presión y esfuerzo físico incansables que impone el entrenador alemán pueda funcionar.

Pedri, Fermín López, Lamine Yamal y Raphinha, fundamentales para el funcionamiento de Barcelona. Alberto Gardin/Getty Images

La vulnerabilidad que mostró Barcelona en duelos contra Slavia Praga, Albacete y Girona, aunque solo perdió el último de estos cotejos, llevó a que algunos simpatizantes le demandaran al ex-DT de Bayern Munich y la Selección Alemana que demostrara algo más de flexibilidad en su esquema. El hecho de que el club solo haya podido repatriar a Joao Cancelo en el mercado de enero intensificó estos pedidos. Pero Flick no se destaca por cambiar su forma de jugar, como lo demostró la remontada que sufrió su equipo ante Inter en las semifinales de la anterior Champions League, que lo dejó a las puertas del triplete.

¿Cómo sigue la lucha por LaLiga?

La percibida inconsistencia de ambos clubes, en tanto, hacen que la pelea por el título sea sumamente apasionante. En las últimas semanas se llegó a manifestar directamente en la tabla de posiciones: primero el equipo Culé sufrió una inesperada caída como visitante ante Girona sobre la que capitalizó su clásico, pero a la semana siguiente Real Madrid perdió de manera agónica con Osasuna y los de Flick recuperaron la cima tan pronto como la perdieron.

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Las próximas fechas serán absolutamente fundamentales al revisar también el calendario de ambos. Sin duda, los catalanes se llevarán la parte más difícil: en fechas consecutivas deberán enfrentarse a Villarreal, Athletic, Sevilla, Rayo Vallecano y Atlético, con la vuelta de la semifinal de Copa del Rey ante los Colchoneros (donde deben revertir un déficit de 0-4) de por medio. En cambio, los de Arbeloa se medirán ante Getafe, Celta, Elche, Atlético y Mallorca en las mismas jornadas, rivales que, sobre el papel, debería vencer con autoridad.

La jornada que ambos tienen marcada en el calendario, no obstante, es la 35. El último Clásico del año llegará recién a mediados de mayo, cuando el panorama de la definición por LaLiga esté más que claro. Para entonces, los dos sabrán cuáles son los objetivos a los que aspiran de cara a los demás títulos en disputa, que medirá el nivel de prioridad que les represente el campeonato español. Un cierre sumamente apasionante para un torneo que, a esta altura, es una verdadera incógnita.

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