Flick no dudó en defender su derecho a rotar a su plantilla, incluso cuando se trata de la joya de la cantera. Insistió en que las reacciones de los jugadores son naturales, pero destacó la importancia del colectivo por encima del individuo. «Aquí en el Barça ya sabemos que si sustituyo a Lamine, todos miran para ver qué hace, cuál es su reacción, cuando esto forma parte del juego. Es normal que, como futbolista, cuando sales del campo no estés satisfecho, pero al final hay otro jugador que también merece jugar y hay que aceptarlo. Pero lo entiendo», añadió el alemán.
El entrenador expresó su satisfacción por trabajar con un grupo de jugadores que, en su mayoría, proceden de La Masía, y citó su unidad como una de sus principales fortalezas. Destacó cómo Yamal, Pau Cubarsí y Marc Bernal, entre otros, funcionan como una unidad cohesionada. Flick comentó: «Lo más importante son los jugadores y los entrenadores están aquí para ellos, para ayudarles a mejorar, a crecer, para que haya competencia a diario. Se puede ver cómo Lamine, Cubarsí, Bernal... actúan de la misma manera, como un equipo, que es lo más importante y lo que hace diferente al Barça. Ser una unidad, entrenar al 100 % para jugar al 100 % cuando llega el partido. Me encanta ver un equipo tan joven, con algunos futbolistas expertos, con ganas de mejorar, y eso se nota en cómo celebran cada trofeo o incluso después de un partido ganado: se hacen una foto; eso me sorprendió. Describe a estos jugadores, que les gusta competir y celebrar cuando compiten bien».