Esta lesión supone un importante revés para Flick. Por primera vez en meses, con la excepción de Andreas Christensen y Gavi, el entrenador tenía todas las cartas sobre la mesa. El vacío dejado por De Jong es especialmente frustrante porque llega justo cuando el equilibrio del centro del campo del equipo empezaba a parecer perfecto tras el regreso de Pedri. De Jong había recuperado recientemente su mejor forma y había marcado su primer gol de la temporada en la victoria por 3-0 del domingo sobre el Levante, pero ese impulso se ha visto interrumpido de forma abrupta.
Antes del regreso de Pedri contra el Levante, a De Jong se le había pedido que asumiera una enorme carga defensiva y creativa. A menudo actuaba como pivote solitario, apoyado por Fermín López y Dani Olmo, al tiempo que ayudaba a jóvenes talentos como Marc Bernal. Cuando Bernal jugaba como centrocampista más posicional, De Jong tenía libertad para avanzar hacia zonas más adelantadas, un papel que se adaptaba a su perfil físico y a su capacidad para llevar el balón. Ahora, Flick debe reevaluar toda su configuración justo cuando el equipo estaba desarrollando una identidad clara y un estilo de juego fluido.