En verano, un transeúnte encontró a Mathieu trabajando y la imagen se hizo viral, atrayendo a muchas personas que solo iban a la tienda para hacerse fotos con el francés e inmortalizar el momento. Esta atención no deseada resultó difícil para el exjugador, que simplemente intentaba reconstruir su vida lejos de los focos. Personas de su entorno, en las redes sociales, pidieron respeto por la privacidad del exjugador del Sporting de Portugal, el club donde se retiró, para que le dejaran trabajar en paz.
A pesar de sus esfuerzos por mantener un perfil bajo, la fama asociada a sus años de éxito en La Liga le dificultaba llevar una vida tranquila en la tienda. Los representantes y amigos de Mathieu han tenido que recordar al público que detrás de ese rostro famoso hay un hombre que intenta recorrer un complejo camino tras su carrera. La tienda se convirtió en un inesperado lugar turístico para los aficionados al fútbol, lo que complicó lo que pretendía ser un sencillo y terapéutico regreso a un entorno social normal.