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El canterano culé es constantemente comparado con Busquets, su referente, aunque por momentos, muestra un aire bastante similar a Rodri.
Marc Bernal ha llegado para quedarse y ser una referencia en el centro del campo del Barcelona. De visión de juego amplia y toque de balón excelente, el medio canterano le está dando el equilibrio necesario a la zona ancha del equipo justo en el momento preciso de la temporada.
Con él sobre el terreno de juego, da la impresión de que todo el mundo sale reforzado. Los de atrás, los defensas, ya que sienten que hay un stopper corpulento que sabe posicionarse y los medios, porque el criterio en la circulación de pelota es alto y exigente. Además, los atacantes, tienen asimilado que acabará pisando área y eso termina traduciéndose en goles.
Con esta pócima, a Flick, que se siente en deuda con el canterano, se le aclara un poco más el panorama de final de curso y el alemán tiene más recursos para preparar los partidos clave, anotados ya en el calendario.
Con Frenkie de Jong lesionado para cerca de un mes, los males son menos dolorosos, entendiendo que Bernal, de rol completamente diferente, aporta lo que Pedri, Fermín, Dani Olmo, Lamine Yamal o Raphinha, necesitan.
El entrenador alemán le echó pronto el ojo la pasada temporada. Tanto, que se lo llevó de pretemporada y lo hizo jugar como titular en los primeros partidos oficiales, hasta que su rodilla se partió en Vallecas. Afortunadamente, y tras un año de sufrimiento, el joven futbolista comenzó a levantar vuelo hasta tener la sensación de que la pesadilla ya quedó en un amargo sueño.
Marc Bernal celebra el tercer gol del Barcelona ante el Atlético en la Copa del Rey. AP
Todo aquello hizo madurar al jugador y todo aquello hizo reflexionar al entrenador. Flick siempre se quedó con algo dentro. ¿Por qué? La noche en la que Bernal se quebró la rodilla estaba previsto que jugase unos 75 minutos. El plan inicial era cambiarlo, entendiendo que un futbolista de 18 años aún está en fase de crecimiento y que tanta exigencia física no estaba siendo buena. Pero la cosa cambió. Lo hizo hasta el punto que decidió aguantarlo todo el choque y en la última jugada, llegó la lesión.
Zurdo, pero que le pega de lujo con la derecha, Bernal siempre fue un futbolista con una llegada muy certera al área rival. Más allá de construir juego o colaborar directamente en ello, el medio posee una intuición prodigiosa en la aparición desde la segunda línea, razón que le ayuda a ver portería con asiduidad.
Huyendo de similitudes y tratando de ganarse el respeto del fútbol, el canterano culé es constantemente comparado con Sergio Busquets, su referente, aunque a momentos, y dada su movilidad, muestra un aire bastante similar a Rodri, capitán del Manchester City.
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De ahí que desde que debutó en el Barça, siempre fue coleccionando propuestas de clubes cada vez más importantes para que fuesen a reforzar sus equipos. Desde Arabia a España, pasando por Italia y la Premier, Marc Bernal siempre dijo que no a su agente, centrado en querer triunfar de azulgrana y de jugar en la Selección.
En el Barcelona y en el mundo del fútbol siempre se habló de la maravillosa generación de 1987, esa en la que coincidieron en La Masía futbolistas que triunfaron en la elite. En aquella hornada aparecieron jugadores como Lionel Messi, Cesc Fàbregas, Gerard Piqué o Víctor Vázquez, aunque éste, considerado por Messi como el mejor de todos, no tuvo suerte con las lesiones y acabó ganándose bien la vida lejos del Camp Nou.
Pues bien, a la generación de 1987 ahora le sigue la que nación 20 años después, la de 2007. Pau Cubarsí excelso ante el Atlético, Lamine Yamal, maravilloso de nuevo, y Bernal, son los abanderados de esa hornada. Juntos desde pequeños entendieron bien pronto qué es el Barça y qué es el barcelonismo. Y ahora el Camp Nou los disfruta. El trabajo duro tiene recompensa, algo que bien sabe Marc Bernal.