Más allá del mercado de fichajes, los candidatos se enfrentaron por la estructura interna del club. Font atacó la influencia del asesor no oficial Alejandro Echevarría y criticó las cualificaciones del director deportivo Deco.
«Deco es socio de Alejandro Echevarria, lo que constituye su principal cualificación para ser director deportivo del Barça. Sustituyó al hijo de Johan Cruyff, que se marchó infravalorado, y a Mateu Alemany. Lo que tiene, lo ha heredado. No podemos tener fascistas en el Barcelona [en referencia a Echevarria]», alegó Font, apuntando a los vínculos políticos del pasado de Echevarria.
Laporta se apresuró a defender su estructura deportiva, argumentando que el trabajo de Deco es esencial para el éxito del primer equipo. Afirmó que eliminar la jerarquía actual pondría en peligro la seguridad laboral del entrenador Hansi Flick y perturbaría el desarrollo de una plantilla joven y floreciente.
«Font niega lo obvio y miente. Es un tecnócrata que trabaja detrás de un ordenador. Quiere destruir todo lo que hemos construido. Víctor Font basa su campaña en mentiras. Quiere sustituir a Deco por tres personas. La marcha de Deco pone en peligro la seguridad laboral de Hansi Flick», afirmó Laporta. «Esto demuestra una total falta de comprensión de cómo funcionan las cosas. Deco es mejor que Mateu Alemany [su predecesor]. Alemany sabe tanto de fútbol como yo. Ha construido la plantilla, ha revitalizado a toda una generación de jugadores jóvenes. Hay una estructura que funciona».