El martes por la mañana, el presidente del Barcelona, Joan Laporta, recién salido de su victoria electoral, ya había despertado el entusiasmo entre la afición al insinuar que el nuevo contrato del entrenador estaba prácticamente cerrado. Laporta afirmó que el club anunciaría en breve un acuerdo con Flick para prolongar su estancia hasta 2028, una medida que aportaría la estabilidad que tanto necesita el proyecto deportivo en Cataluña.
A pesar del optimismo público del presidente, Flick se mostró más comedido en su respuesta, haciendo hincapié en que las negociaciones deben quedar en segundo plano frente a los objetivos inmediatos del club sobre el terreno de juego. «Creo que ahora no es el momento de hablar de mi renovación», añadió Flick. «Hay un partido importante para el club y para nuestro futuro. Estoy muy contento aquí, pero debo hablarcon mi familia. Ya habrá tiempo para hablar de todo esto».