Steve Kerr lleva 12 años al frente de los Warriors. Tras haber saboreado cinco victorias en las Finales de la NBA como jugador —junto a Michael Jordan en los Chicago Bulls—, ha conseguido otras cuatro coronas como entrenador jefe.
La primera de ellas fue en 2015, un año después de su llegada a San Francisco. Heredó un grupo de jugadores repleto de estrellas, pero necesitaba un nuevo sistema para convertir el potencial en algo más tangible.
Kerr buscó inspiración en otro deporte de pelota, y consideró a Guardiola como el modelo a seguir perfecto para otros entrenadores. Este disfrutó de éxitos nacionales y continentales cuando tuvo a Messi y compañía a su disposición.
Los Warriors intentaron implementar un esquema táctico similar bajo la dirección de Kerr, y se pidió a Curry y Thompson, entre otros, que jugaran con mayor intensidad, lo que permitía rotar el balón más rápido y llevarlo a zonas de ataque donde era más fácil anotar.