La regla 1:1 de la Liga española se basa en un principio fundamental según el cual cada euro que se gasta en un nuevo fichaje debe corresponderse con un euro que entre en las arcas del club mediante la venta de un jugador o el ahorro en la nómina.
Esta regla es uno de los mecanismos más destacados que ha impuesto La Liga para garantizar el equilibrio financiero entre los clubes, y es la que ha impedido al Barcelona cerrar grandes fichajes gratuitos durante los últimos cinco años, a pesar de la asfixiante crisis financiera que ha atravesado el club.
Actualmente, el Barcelona intenta cumplir esta norma mediante una combinación de aumento de ingresos, reducción de la masa salarial y aprovechamiento de los mecanismos de «juego limpio» relacionados con algunos contratos antiguos, como el de Robert Lewandowski.
Si el club logra alcanzar el equilibrio necesario, recuperará su libertad en el mercado de fichajes, lo que le permitirá reforzar el equipo sin necesidad de vender jugadores titulares ni recurrir a préstamos adicionales, lo que supone un paso decisivo hacia la estabilidad financiera a largo plazo.