Por otro lado, el Barcelona, bajo la dirección de Flick, practica un fútbol ofensivo audaz, pero que conlleva riesgos evidentes.
El equipo catalán concede grandes espacios a sus rivales, especialmente detrás de la línea defensiva, algo de lo que el Atlético es muy consciente y que se esfuerza por aprovechar.
Simeone y su cuerpo técnico transmiten un mensaje claro a los jugadores: las oportunidades llegarán, siempre y cuando las transiciones ofensivas se ejecuten con rapidez y precisión.
Esto explica el éxito del Atlético a la hora de marcar 14 goles en 8 partidos contra el Barcelona de Flick, ya que la mayoría de ellos llegaron a través de contraataques o balones en profundidad por detrás de la defensa.
Hasta Flick ha reconocido el problema, señalando que la juventud de sus defensas, como Pau Kubarsi y Gerard Martín, los hace propensos a cometer errores de posicionamiento y de toma de decisiones.