El FC Barcelona ha decidido presentar una queja formal ante la UEFA tras sentirse perjudicado por el arbitraje del rumano Istvan Kovacs en el partido de ida de los cuartos de final de la Champions League contra el Atlético de Madrid, disputado en el Spotify Camp Nou.
La polémica se centra en una jugada del segundo tiempo en la que Marc Pubill, defensor del Atlético, tocó el balón con la mano dentro del área tras un saque de puerta de Juan Musso.
Según el reglamento, el balón estaba en juego, por lo que la acción debió ser sancionada como penalti. Sin embargo, ni el árbitro ni el VAR intervinieron, lo que generó indignación en el entorno azulgrana.
La postura del Barcelona y sus argumentosEl presidente interino del club, Rafael Yuste, expresó su sorpresa por la falta de intervención del VAR en una jugada que calificó como "clarísima" y que, según él, pudo cambiar el rumbo del partido, que terminó con derrota 0-2 para el Barça. "No hablamos de tres puntos, sino de un título como la Champions. Es increíble que hoy en día, con todos los medios tecnológicos disponibles, no se pite un penalti así", declaró Yuste, quien también recordó otros episodios recientes en los que el equipo se sintió perjudicado, como el gol anulado a Pau Cubarsí en la Copa del Rey.
El club ha solicitado a la UEFA la apertura de una investigación, el acceso a las comunicaciones arbitrales y el reconocimiento oficial de los errores. Aunque este tipo de reclamaciones no suelen alterar los resultados ni provocar la repetición de los partidos, el Barça considera que es necesario denunciar para fomentar mejoras en el arbitraje.
Contexto y próximos pasos
La polémica arbitral no es nueva para el Barcelona, que en ediciones anteriores de la Champions también ha señalado decisiones controvertidas en su contra. En esta ocasión, el club busca que su protesta formal sirva para evitar futuros agravios comparativos y garantizar una competencia más justa.
Pese a la controversia, Yuste aseguró que el equipo está enfocado en la remontada en el partido de vuelta, que se jugará en el Metropolitano el próximo martes. "Es difícil, pero no imposible", afirmó el dirigente, quien también destacó la importancia del próximo compromiso liguero contra el Espanyol. Mientras tanto, la UEFA revisará el arbitraje mediante el informe del observador Stefano Bodeschi, aunque este documento no será publicado ni afectará el resultado del encuentro.
*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y un editor
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