El Real Madrid brilla en los partidos grandes pero falla en los supuestamente fáciles, como ayer ante el Girona, el Mallorca y el Getafe, pese a sus triunfos sobre Benfica, City y Atlético.
Esa contradicción no forja campeones, sino dudas. Con 9 puntos de diferencia y 7 jornadas por jugar, la brecha no se reduce con emoción artificial, sino con consistencia y continuidad, justo lo que el Real Madrid ha echado en falta.
El título ya está en manos del Barcelona, a menos que lo ceda por voluntad propia o surjan otros escenarios.