Más allá del drama del traspaso, Xavi reflexionó sobre los retos que supone dirigir y jugar junto a Messi. Describió a un futbolista cuyo ansia por el balón sigue siendo incomparable, tanto en los entrenamientos como en los partidos oficiales, donde se requiere disciplina táctica. Su relación se basó siempre en un profundo respeto mutuo y en una amistad que se remonta a los primeros días de Messi en La Masía.
«A veces Messi se enfadaba si pasaba a otro», recordó Xavi. «Se me acercaba y me decía: “¡Eh, qué haces! ¡Pásame el balón, juega conmigo!” Lo vi por primera vez a los 16 años y pensé: “Esto es diferente, nunca había visto algo así”». Era un buen chico y uno de los mejores compañeros que puedes tener. Nuestra relación se basa en la confianza». También elogió a otro excompañero: «Quizá podría haber entrenado a Neymar en el Barcelona, pero nuestra situación económica era tan mala que su fichaje nunca fue una opción. Los primeros años de Neymar en el Barcelona fueron los que más se acercaron a Leo Messi que he visto nunca».