Cuando Rosalía apareció en el Camp Nou con un tapado tejido a mano, en forma de alas de ángel, con flecos en puños y escote, las preguntas no tardaron en llegar.
La prenda, hecha en lana 100% natural, era de una marca argentina, y se agotó casi de inmediato. Y con eso, el nombre Abadi empezó a circular en círculos de moda internacionales.
Detrás estaba Sofía Abadi, una diseñadora de 28 años que trabaja desde Buenos Aires y que no empezó en un atelier ni en una escuela de moda. La historia de Sofía comenzó durante la pandemia, en su propia cocina, con una máquina de tejer de juguete.
La firma lleva su apellido y su filosofía: Abadi significa "eterno" en hebreo. Cada pieza es producida en tiradas limitadas y serializada con un lote y número propios. Nada se repite.
Hoy, su base de clientas —cariñosamente llamadas “Los Ángeles de Abadi”— sigue sus colecciones con una devoción casi ferviente. Y la mayoría de ese vínculo se construyó acá, desde Buenos Aires.
Pero su amor por la capital porteña no es declarativo, es la razón por la que se quedó cuando otros se fueron. Abadi construyó una comunidad antes de construir una marca.
Hecho a mano, serializado, irrepetible. Así es cada pieza. Foto: abadi.loveHecho a mano, serializado, irrepetible. Así es cada pieza. Foto: abadi.love
De la cocina al mundo: cómo nació Abadi
Como muchas historias de la generación que creció con internet, la de Sofía Abadi tiene un punto de inflexión claro: el año 2020. Con la pandemia de fondo, la entonces veinteañera empezó a tejer. Primero por curiosidad, luego por necesidad creativa.
La diseñadora con las prendas que la pusieron en el mapa. Foto: IG @sofiabadiLa diseñadora con las prendas que la pusieron en el mapa. Foto: IG @sofiabadi
“Empecé a mostrar mis creaciones y a la gente le gustaron”, contó en diálogo con Dazed Magazine. Y pensó: "Ah, bueno, espera, quizás esto sea una posibilidad".
En 2021 lanzó nana studioz, su primera marca, desde esa misma cocina. Las primeras colecciones eran prendas de punto que ya anticipaban su visión: una feminidad lúdica y sofisticada al mismo tiempo.
El impacto fue inmediato y profundo, llegando a personas que le agradecían por confeccionar prendas que las hicieron sentir "más mujer" que nunca. Pero en 2024, tras un último drop bajo nana studioz, tomó una decisión que sorprendió a su entorno: decidió cerrar y desconectarse de internet durante un año entero.
El universo visual de la marca, construido desde cero en Buenos Aires. Foto: IG @________abadiEl universo visual de la marca, construido desde cero en Buenos Aires. Foto: IG @________abadi
“Me sentía cegada por la cascada constante de imágenes curadas por el algoritmo”, explicó a Magnolia Magazine. “Quería recuperar esa autonomía para encontrar mi voz como diseñadora”.
Cuando volvió, lo hizo con un nombre nuevo y una primera colección. El miedo a que nadie la recordara resultó infundado. Su comunidad estaba ahí.
“Heaven is Outside”: la colección que nació del silencio
La primera colección de la firma no es sólo ropa, es un manifiesto. Cada pieza parte de una imagen que la creativa articuló a Magnolia Magazine con precisión poética:
“ Imagine a la mujer como un ángel al que le cortaron las alas , que le arrebataron su libertad y posibilidades. Partí desde esa falta: en prendas marco las escápulas como una cicatriz, como lo único que quedó de nuestras alas; y en otras las hago presentes”.
Las escápulas como cicatriz. Las alas, como recordatorio. Foto: IG @________abadiLas escápulas como cicatriz. Las alas, como recordatorio. Foto: IG @________abadi
El tapado con forma de alas de ángel, el mismo que lució Rosalía, encarna esa idea. Una pieza que parece pertenecer tanto al pasado como al futuro. No sería la primera vez que la española luce uno de sus diseños, su clóset también incluye el "culotte fortuna".
El nombre de la colección también tiene una historia. En diálogo con Dazed, Sofía explicó que el proceso fue una experiencia de apertura personal:
“El proyecto terminó siendo sobre encontrar el paraíso fuera de mí misma. Permitirme colaborar, permitirme aceptar ayuda”. Para alguien que había trabajado siempre sola y que reconoce que eso la aislaba, ese aprendizaje fue tan importante como cualquier decisión estética.
La colección que nació de un año sin redes y mucho tiempo a solas. Foto: IG @________abadiLa colección que nació de un año sin redes y mucho tiempo a solas. Foto: IG @________abadi
Hay también una dimensión profundamente personal en cada prenda. En el dorso de la etiqueta Abadi se lee un poema que la diseñadora reinterpretó a partir de la frase popular “Dios atiende en Buenos Aires”. El verso dice: “Como ángel de alas rotas, siempre vuelvo a casa, porque Dios atiende en Buenos Aires”.
Según reveló a Magnolia Magazine, es “un recordatorio que me dice, pase lo que pase, hay un lugar en este mundo que siempre va a estar para vos, un lugar donde los ángeles van a sanar”.
Buenos Aires como punto de partida (y de llegada)
En un momento en que muchos creativos argentinos eligen emigrar, Sofía hace la apuesta contraria. “Quiero que Buenos Aires sea un faro de creatividad”, afirmó en Dazed.
“Muchos creativos que conozco se fueron. Se van a Europa o a Estados Unidos en busca de una vida mejor. Durante mucho tiempo pensé que quedarme era un error, pero quiero estar aquí. Quiero construir, quiero poder trabajar en Buenos Aires”.
Esa convicción no es sólo sentimental, es también estratégica. La capital tiene una larga tradición en diseño de moda y es una de las ciudades con mayor influencia fashionista de Latinoamérica. Abadi lo sabe y lo aprovecha.
La ciudad que eligió no abandonar cuando otros ya se iban. Foto: IG @________abadiLa ciudad que eligió no abandonar cuando otros ya se iban. Foto: IG @________abadi
La sensibilidad porteña, el ingenio frente a la escasez, la mezcla cultural que define a Buenos Aires están presentes en cada costura. Abadi, que significa eterno, condensa una filosofía de producción que va a contramano de la moda rápida.
Para Sofía, quedarse es también una forma de responsabilidad. “Si tengo que crear las cosas más locas y ser la que esté en contacto con el resto del mundo para decirles que vengan a vernos, entonces esa es mi responsabilidad”, le dijo a Dazed.
Ropa hecha para durar, pensada para quien la usa, trazable hasta sus orígenes. Una postura que, en un mundo saturado de lo efímero y lo descartable, resulta casi radical.
El estilo Abadi: feminidad, artesanato e identidad
El universo estético del proyecto puede resumirse con el lema que la propia diseñadora usa: “la alegría vuelve a estar de moda”. Pijamadas interminables, reuniones con amigas, disfraces sacados del armario de la hermana mayor.
Hay algo deliberadamente lúdico en sus prendas, una resistencia al minimalismo frío que dominó la estética de los últimos años. Ese espíritu se ancla en la influencia del Indie Sleaze, un estilo que celebra lo imperfecto, lo crudo, lo vivido.
Cada pieza tiene número de serie. Ninguna se va a repetir. Foto: IG @________abadiCada pieza tiene número de serie. Ninguna se va a repetir. Foto: IG @________abadi
Pero en manos de Sofía, esa rugosidad convive con el glamour. Los tejidos a mano, los materiales nobles, las piezas que requieren tiempo y habilidad generan una estética singular. “Siempre he diseñado con una perspectiva femenina”, explicó a Dazed.“Para mí, las mujeres son como una fantasía hecha realidad” .
A ese universo se sumó recientemente Abadi Young Couture, la línea de alta costura que debutó en la última edición de los Premios Óscar con la confección del vestido de Ruby Hawley, hija de la diseñadora de vestuario y ganadora del Óscar Kate Hawley (Frankenstein).
"Me hizo sentir muy conectada con el proceso”, reconoció en Dazed. “Aunque tenía poco tiempo, al momento de hacerlo mi mente estaba en paz. Pensé: ‘ Este es mi propósito ’”.
Una comunidad que crece tejido a tejido
Sus clientas, bautizadas Abadi Angels (Los Ángeles de Abadi), no son consumidoras pasivas sino parte de un ecosistema afectivo que se complementa con la dulzura y apreciación que Sofía transmite en cada publicación.
“ Quiero risas. Quiero sonrisas, quiero besos, quiero amistad ”, explicó a Dazed. “Basta de esa indiferencia”.
Amigas, ángeles y tejidos. La esencia de la marca en una foto. Foto: IG @________abadiAmigas, ángeles y tejidos. La esencia de la marca en una foto. Foto: IG @________abadi
Y según describe, hay listas de espera para varias de sus prendas y un seguimiento obsesivo de novedades, acompañado con un sentido de pertenencia que va mucho más allá de la transacción comercial.
Desde el momento del Camp Nou, el nombre circuló en conversaciones de moda que la firma no había buscado activamente. La marca también captó la atención de artistas como Grimes y Chaeyoung, integrante de Twice.
Moda de autor, identidad porteña y un futuro que se teje desde adentro. Foto: IG @________abadiModa de autor, identidad porteña y un futuro que se teje desde adentro. Foto: IG @________abadi
En el fondo, lo que ofrece el proyecto no es sólo ropa. Es una forma de entender la moda como práctica colectiva, como gesto político, como acto de cuidado.
Una apuesta que nació en Buenos Aires y que hoy, tejido a tejido, llega cada vez más lejos.