Más allá del fútbol, la decisión de Szczesny se debe a lo bien que su familia se ha adaptado a Barcelona. Su hijo Liam, de siete años, juega en las categorías inferiores del club, y su hija pequeña ya está integrada en la guardería del barrio.
Además, su esposa Marina, cantante profesional, ha montado su propio estudio de grabación en la ciudad, donde planea colaborar con otros artistas. Estas profundas raíces en la capital catalana hacen que mudarse a otra ciudad española resulte poco atractivo y consolidan su compromiso con el proyecto blaugrana hasta el final de su contrato.