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¿¡Pero qué demonios pasa en el Real Madrid?! El caos en la preparación del Clásico evidencia la …

Perder es una cosa, pero el ruido de fondo alarmaba. En los últimos meses hubo varios incidentes privados y públicos que muestran a un entrenador sin control del vestuario y a jugadores que no se llevan bien. En abril, el defensa Antonio Rüdiger discutió acaloradamente con un compañero y luego se disculpó invitando a la plantilla y a sus familias a comer.

Una semana después, Mbappé discutió con un asistente del Madrid tras ser señalado fuera de juego en un ejercicio. Mbappé se ofuscó y, segúnThe Athletic, respondió «enfadado y con palabras insultantes». Es normal que la competencia genere roces, pero que se filtren a los medios en un ambiente ya tóxico resulta preocupante, y no hubo comida de disculpas por su parte.

Esta semana, tras lesionarse contra el Betis, Mbappé viajó con su novia a Italia en vez de recuperarse en el campo de entrenamiento. Aunque es adulto y libre de organizar su tiempo, varios expertos apuntaron que alejarse del grupo no fortalece el espíritu de equipo.

Arbeloa se desmarcó: «El cuerpo médico decide cuándo un lesionado va a Valdebebas», dijo.

Sin embargo, informes indicaron que no compartía esa decisión. Además, Carvajal, aún lesionado, pareció burlarse de Trent Alexander-Arnold desde el banquillo; Bellingham criticó a los árbitros tras perder contra el Bayern; Arda Güler vio una roja por protestar sin motivo; y, según rumores, seis jugadores ignoran al entrenador.

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