A esto se sumaron las luchas de poder que se reflejaban en las nóminas, como la de Vinicius, quien, al parecer, quiere a toda costa que su nuevo contrato incluya un salario superior al del actual máximo pagado, Kylian Mbappé. El club ha perdido el control de sus jugadores, lo que llevó al despido de Alonso. A la directiva, liderada por Florentino Pérez, le pareció más sencillo que enfrentarse a las estrellas. SegúnThe Athletic, la influencia del entorno de Vinicius, Mbappé y otros se considera peligrosamente alta.
Alonso se quedó sin ideas y, ya tarde, descubrió que algunos jugadores críticos con él hacían como que dormían en las reuniones tácticas. El exentrenador del Leverkusen perdió los estribos y, según se cuenta, gritó atónito: «No sabía que había venido a una guardería».
Tras la salida de Alonso, el club apostó por Arbeloa, quien llegó del filial. En lo deportivo, el nuevo técnico no logró un cambio duradero ni mejoró el clima del vestuario. Arbeloa halagó sobre todo el ego de Vinicius, quien con él volvió a sentirse importante y mejoró su rendimiento deportivo. Sin embargo, desde el principio enfrentó resistencias internas y sus ideas fueron puestas en duda. Según informes de prensa, una parte del plantel se confabuló contra él con críticas maliciosas.
«Se están contando muchas mentiras», afirmó Arbeloa en la rueda de prensa del pasado fin de semana, en defensa de sus jugadores. «Es mentira que mis jugadores no sean profesionales. Es mentira que mis jugadores no me hayan mostrado el respeto necesario, eso ni siquiera ha ocurrido».
Los últimos acontecimientos contradicen que Arbeloa haya revelado toda la verdad. Que los rumores se hayan multiplicado en las últimas semanas no es casualidad. La temporada se desmorona sin grandes ambiciones: el equipo quedó eliminado en octavos de la Copa del Rey en enero ante un rival de Segunda y, en abril, cayó en cuartos de la Champions frente al Bayern. En La Liga, el Barça ya se fugó: desde el domingo es matemáticamente campeón tras ganar 2-0 el Clásico.
Para el Real ya no hay nada en juego. Con tanto tiempo libre, crecen las vanidades heridas y las cuestiones secundarias. Es el caso de Mbappé: su reciente viaje a Cerdeña con su novia, Ester Exposito, despertó recelos entre la afición madridista. Opinaban que debería haberse centrado en recuperarse del desgarro para llegar al Clásico. No lo logró y se quedó fuera de la convocatoria en el Camp Nou; podría notar el enfado de la grada si juega el jueves contra el Oviedo.
Los aficionados del Real Madrid ya han expresado su descontento en numerosas ocasiones esta temporada con fuertes abucheos contra sus propios jugadores. Vinicius fue el principal blanco de las críticas, y los llamamientos de Arbeloa a la grada para que apoyaran incondicionalmente al equipo tuvieron un efecto limitado. Así, otro foco de tensión de una temporada caótica siguió ardiendo de forma latente.