Por ello, Pérez ha hecho del asunto una prioridad. Quiere conocer de primera mano la postura de Mbappé sobre su futuro y sus planes para la próxima temporada.
Desde hace meses, el vestuario blanco arrastra malestar: el plantel, desestructurado y sin liderazgo.
Las preocupaciones sobre su comportamiento no han dejado de crecer dentro del club, y la directiva reconoce que el delantero se ha distanciado del grupo, lo que envenena la química del equipo.
Varios compañeros no entienden su actitud y creen que estas distracciones se podrían haber evitado. Tras su actuación en solitario después del partido contra el Oviedo, no solo el cuerpo técnico se siente afectado, sino que algunos compañeros también perciben que están en el punto de mira.