Centrándose en su papel actual en la Seleção, Davide habló sobre las presiones de dirigir un equipo nacional y la cultura única del fútbol brasileño. Tras ser entrenador principal del Botafogo, ahora forma parte del cuerpo técnico de su padre, con el que aspira a la gloria mundial en Estados Unidos, México y Canadá.
Sobre sus planes, afirma: «Primero viene el Mundial con mi padre; luego buscaré un club que me atraiga. Tengo algunas ofertas y quiero decidir antes del torneo, pero ya veremos». Sobre su rol en la selección brasileña, añadió: «Fuera de Italia no hay una cultura de ganar a toda costa, pero la pasión que vi en Brasil, tanto en la selección como en Botafogo, es increíble. Todos quieren ganar y, al ver la camiseta verde y amarilla, sientes una gran responsabilidad».