A pesar de todo, Maresca se marchó y, hace solo cuatro meses, el Chelsea preparó un nuevo proyecto a largo plazo. A principios de enero fichó a Liam Rosenior, que había tenido éxito con el Racing de Estrasburgo —también propiedad de BlueCo—, para sustituir a Maresca en Londres. «Este es un club con un espíritu único y una historia llena de títulos. Mi labor es proteger esta identidad y construir un equipo que la refleje cada partido y siga ganando trofeos», afirmó al llegar.
Sin embargo, no logró armar un equipo, reto que ahora afronta Alonso. El técnico de 41 años duró solo tres meses y medio: tras un inicio prometedor, la primera racha negativa le costó el cargo. Tras siete derrotas en ocho partidos oficiales, el Chelsea lo destituyó a finales de abril pese a tener contrato hasta 2032. Su falta de respaldo de algunos jugadores clave fue decisiva.
Un aviso para Alonso, cuyo fracaso en el Real Madrid tuvo motivos similares. Tras su éxito en el Bayer Leverkusen, el técnico de 44 años fichó el verano pasado por el club donde había jugado. Se esperaba que marcara una era en el Bernabéu, pero duró apenas medio año. Meses antes de su cese ya se multiplicaban los rumores: su metodología no convencía a varias estrellas. Vinicius Junior, Jude Bellingham y otros no parecían seguirlo, pese a su prestigio. Las desavenencias interpersonales frustraron cada vez más las perspectivas de éxitos deportivos duraderos; al parecer, Alonso calificó a su equipo de «guardería» debido a las constantes disputas.
¿Le aguarda un destino similar en el Chelsea? Las experiencias de Roseniors así lo sugieren, pero los Blues confían en el carisma de Alonso, forjado como jugador y campeón con el Leverkusen, muy superior al de su predecesor. En BlueCo creen que Cole Palmer y el resto del plantel le seguirán. En resumen: Alonso tiene la oportunidad de motivar a los jugadores. El hecho de que, al parecer, el Chelsea lleve cuatro años observándolo de cerca habla de la confianza en sus capacidades. Sus logros en Leverkusen lo convirtieron en el entrenador soñado en Stamford Bridge, y por fin lo ficharon.