La irrupción de Pau Cubarsí como pieza clave del futuro del Barcelona ha cambiado radicalmente el perfil del jugador que busca el club. El juego de Cubarsí se basa en un posicionamiento de élite, la lectura del juego y la distribución, pero no es un «velocista». Flick cree que, para sacar el máximo partido al potencial del joven, debe contar con un compañero físico y rápido que pueda cubrir el espacio a su espalda cuando el rival lance un contraataque.
Por eso, Flick rechaza emparejar a Cubarsí con Bastoni —ambos brillan con el balón pero les falta velocidad de recuperación— y prioriza el equilibrio defensivo sobre oportunidades de mercado o la fama del jugador, lo que enfriaría el interés por el capitán del Inter, valorado en 70 millones de euros.