La situación empeoró cuando Ramos acudió a la reunión del miércoles con un nuevo representante: Roberto Álvarez, prestigioso abogado deportivo que actúa en nombre de una familia mexicana destinada a codirigir el proyecto, reemplazó al equipo anterior. El nuevo consorcio presentó condiciones muy distintas, recortando la valoración a la mitad, hasta 220 millones de euros. De estos, 120 millones se destinarían a una ampliación de capital urgente que les daría el 42 % del capital. Los 100 millones restantes se destinarían a comprar un 18 % adicional a los accionistas actuales, lo que les daría el control total y dejaría el resto de las acciones casi sin valor.