Desde un punto de vista táctico, elegir a Gordon es lógico. Aunque Phil Foden y Cole Palmer son mejores futbolistas, ninguno encaja tanto en el estilo de Tuchel como él, por eso se quedaron en casa.
Inglaterra se articula en torno a Harry Kane, y Tuchel se ha adaptado a sus movimientos, invitándolo a crear desde atrás siempre que haya un extremo capaz de cubrir los espacios que deja. Gordon es ese jugador.
Aunque ha jugado como nueve en Everton y Newcastle, y podría volver a hacerlo en el Barcelona según quién fiche para reemplazar a Lewandowski, Gordon se formó como extremo puro: repite la misma carrera una y otra vez y suele ejecutarla bien.
Con balón es, pues, el complemento ideal para Kane. Sin él, su despliegue permite al capitán descansar. Ambos ya han compartido 528 minutos en 12 partidos, con nueve victorias, entre ellas el 5-0 a Letonia en el que ambos marcaron.