Entrenar dos o tres veces por semana puede parecer suficiente para sentirse saludable. Pero cada vez más especialistas insisten en que el verdadero impacto sobre el cuerpo no ocurre solamente durante el ejercicio.
La nutrición, el descanso, el estrés y hasta la cantidad de movimiento cotidiano fuera del gimnasio terminan influyendo mucho más de lo que la mayoría imagina.
Esa es justamente una de las ideas centrales que repite la nutricionista española Toña Lizarraga, quien trabajó durante años vinculada al deporte de alto rendimiento.
Y su mirada rompe con una creencia bastante instalada: entrenar fuerte no compensa automáticamente una rutina desordenada durante el resto del día.
En una entrevista reciente a La Vanguardia, Toña Lizarraga explicó que el ejercicio representa apenas una pequeña parte del gasto energético diario. Según su visión, lo que ocurre fuera del gimnasio suele tener mucho más peso sobre la salud y el bienestar general.
Estas son las principales ideas que compartió sobre alimentación, movimiento y hábitos cotidianos:
La especialista también explicó que muchas personas viven pendientes de “compensar” excesos a través del ejercicio físico, cuando en realidad el cuerpo necesita equilibrio más que castigo.
En ese sentido, insiste en que la salud no depende únicamente de entrenamientos extremos ni de dietas rígidas, sino de hábitos sostenidos y coherentes en la vida cotidiana. Ahí aparece una de sus frases más repetidas: “Lo importante es qué pasa en las otras 23 horas del día”.
Porque según su mirada, "el verdadero impacto sobre el cuerpo no ocurre solamente cuando alguien levanta peso, corre o entrena fuerte". Sucede también en cómo duerme, cómo come, cuánto se mueve y cómo atraviesa todo lo que pasa fuera del gimnasio.