Pese a los deseos del jugador, el Atlético de Madrid, conocido por su dureza en las negociaciones, habría fijado una cláusula de rescisión de 500 millones de euros (431 millones de libras/569 millones de dólares).
Agüero admitió que la decisión final la tiene la directiva rojiblanca, aunque sugirió que su postura pública podría ser solo parte de la negociación.
«Con esa cláusula de rescisión, la decisión recae en el club. El club decidirá si te vende o no —y, siendo sincero, acabó diciéndole la verdad al club—, y ese es el mejor enfoque», afirmó el exjugador.
Añadió que ningún club quiere admitir que está dispuesto a perder a una estrella, pero que retener a un jugador descontento puede perjudicar el ambiente del vestuario.