El cambio permite al Barcelona destinar la totalidad de los ingresos por traspasos a nuevos fichajes. Antes solo podía reinvertir una parte. Ahora puede destinar la totalidad de esos ingresos a nuevos fichajes: los 11 millones de euros por Ansu Fati, los 3 millones de euros por Iñaki Peña y, en caso de producirse, los 30 millones de euros por Marc Casadó.
Además, el recorte de la masa salarial —ya por encima de 58 millones con las salidas de los jugadores mejor pagados— podría crecer con las posibles marchas de Marc-André ter Stegen y Casadó. Esta mayor flexibilidad ya facilitó la llegada de Anthony Gordon y mantiene vivo el interés por Julián Álvarez, del Atlético de Madrid.