El torneo lo organizarán España, Portugal y Marruecos, con partidos del centenario en Sudamérica. Así, el debate sobre dónde se alzará el trofeo se ha vuelto una prioridad nacional.
El presidente de la RFEF, Rafael Louzan, asegura tener «plena confianza» en que la final se jugará en España, y destaca la ventaja moral y logística que otorga su larga implicación en la candidatura.