Para agilizar las conversaciones, Juan Laporta, presidente del Barça, asumió personalmente las negociaciones y abrió un canal directo con Enrique Cerezo.
Desde entonces, ambos presidentes mantienen contacto directo para negociar un traspaso que ven complejo pero viable, pese a la postura pública del Atlético.
El aplazamiento obedece a razones estratégicas: el Barcelona sabe que el Atlético no aceptará la salida de su estrella sin un reemplazo de nivel.
Por eso, el Barça le da margen al Atlético para buscar un recambio en las próximas semanas, como reconoció Laporta.
El objetivo es que, tras el Mundial, las circunstancias favorezcan el cierre definitivo del acuerdo.