Mientras la afición espera que la rueda de los partidos oficiales vuelva a girar tras el final del Mundial, todas las miradas se dirigen hacia el mercado de fichajes.
El presente verano de 2026 ha demostrado que Florentino Pérez, reelegido para la presidencia del Real Madrid, está dispuesto a volcar todo su peso económico para frenar la hegemonía de su eterno rival, el Barcelona, que ha ganado la Liga en las dos últimas temporadas.
La oleada de fichajes, tanto los confirmados como los que aún no se han cerrado, en la que el Real Madrid se dispone a invertir este año supera con creces lo que hizo Florentino Pérez en el verano de 2010 con el objetivo de destronar al Barcelona, que por entonces era campeón de la Liga de Campeones, además de sus éxitos en las competiciones españolas y de haber logrado un triplete histórico (la Liga española, la Copa del Rey y la Liga de Campeones) en 2009.
Esta apuesta en el mercado de fichajes actual se asemeja hasta tal punto que Pérez ha recurrido al mismo entrenador que trajo en aquel entonces, el portugués José Mourinho, a quien pagó 15 millones de euros para ficharlo del Benfica.
El diario "Mundo Deportivo" señaló que, dado que Mourinho no se equipara a Álvaro Arbeloa ni siquiera a Xabi Alonso a ojos del presidente del club, al veterano técnico portugués se le ofrecen ahora opciones de refuerzos más amplias en comparación con las que tenía a su disposición en 2010.
Real Madrid y Mourinho: el escenario de 2010
Aquel verano, hace 16 años, el Real Madrid fichó a Ángel Di María, el excepcional extremo internacional argentino, procedente del Benfica; a Mesut Özil, el centrocampista internacional alemán del Werder Bremen que brilló en el Mundial de aquel verano; a Sami Khedira, el centrocampista internacional alemán de fuerte complexión física procedente del Stuttgart; y a Ricardo Carvalho, el célebre central portugués, a quien Mourinho tuvo como líder en el vestuario durante su primera etapa en el Chelsea.
También se incorporaron al equipo dos prometedores jugadores españoles: Pedro León, centrocampista ofensivo del Getafe, y Sergio Canales, centrocampista ofensivo cuyo nombre empezaba a destacar en el Racing de Santander.
El coste total ascendió a alrededor de 60 millones de euros en aquel momento. El objetivo de estas llegadas era completar la serie de operaciones que se habían realizado antes, como las de Cristiano Ronaldo, Kaká, Karim Benzema y Xabi Alonso, con una inversión conjunta récord que superó los 230 millones de euros.
Durante el verano de 2026, Florentino Pérez buscó complacer a Mourinho con la incorporación de nuevos jugadores para ayudar al Real Madrid a salir de la espiral de dos temporadas de retraso respecto al Barcelona. Fichó al defensa francés Ibrahima Konaté (26 años) y al centrocampista ofensivo portugués Bernardo Silva (31 años) tras finalizar sus contratos con el Liverpool y el Manchester City, respectivamente, pagó 60 millones de euros al Chelsea por el lateral catalán Marc Cucurella (28 años) y 20 millones de euros al Inter de Milán por el lateral internacional neerlandés Denzel Dumfries (30 años).
En los últimos días, tras el final del Mundial, han aparecido informaciones que apuntan a la intención del Real Madrid de pagar más de 100 millones de euros para incorporar a Yan Diomande, el extremo marfileño de 19 años del Leipzig, y podría haber una cantidad similar para fichar a Rodri Hernández, el centrocampista de 30 años del Manchester City, que deslumbró a todos con su magnífica actuación en el Mundial, superando así las dudas iniciales del Real Madrid.
Así pues, si ambas operaciones se concretan, superarán claramente el intento del Real Madrid en el verano de 2025, que tenía el mismo objetivo que el actual: destronar al Barcelona.
Durante el verano de 2025, se incorporaron al Real Madrid los siguientes jugadores: el centrocampista ofensivo argentino Franco Mastantuono (18 años, procedente del River Plate por 63,2 millones de euros), después el defensa español Dean Huijsen (20 años, procedente del Bournemouth por 58 millones de euros), el lateral español Álvaro Carreras (22 años, procedente del Benfica por 50 millones de euros) y el lateral internacional inglés Trent Alexander-Arnold (25 años, procedente del Liverpool por 11 millones de euros un mes antes de que finalizara su contrato con los reds, para poder jugar con el Real Madrid en el Mundial de Clubes 2025).
Doce meses después, y tras haber gastado una cantidad de 182,2 millones de euros, ninguno de ellos ha logrado hacerse con un puesto titular en la alineación del Real Madrid en la que se apoyará Mourinho.
Barcelona: una generación excepcional con Guardiola
En el verano de 2010, el Barcelona, dirigido por Pep Guardiola y con una generación excepcional de talento local liderada por Lionel Messi, cosechaba títulos y gozaba de fama mundial desde 2008.
Los fichajes de aquel año fueron limitados, pero fructíferos: se incorporaron el delantero David Villa, procedente del Valencia por 40 millones de euros; el internacional argentino Javier Mascherano, procedente del Liverpool por 22 millones de euros; y el lateral brasileño Adriano Correia, procedente del Sevilla por 9,5 millones de euros.
La temporada 2010-2011, la primera de Mourinho con el Real Madrid, terminó con la conquista por parte del Barcelona de los títulos de la Liga española y de la Liga de Campeones, que ahora se encuentran en el museo del Barcelona.
Más de quince años después, la historia se repite: España se proclama campeona del mundo con la convocatoria de ocho jugadores del Barcelona y, ese mismo verano, Mourinho llega a Madrid.
En las últimas temporadas, y bajo las restricciones económicas impuestas por LaLiga, y con su compromiso de desarrollar su propia cantera, el Barcelona incorporó al exjugador de la cantera Dani Olmo por 60 millones de euros procedente del Leipzig, y a Pau Víctor procedente del Girona por 2,5 millones de euros, y después, tras la lesión de Marc André ter Stegen, se sumó el portero polaco Wojciech Szczęsny como agente libre.
En el verano de 2025, en el segundo período de fichajes con Hansi Flick en el banquillo del Barcelona, se pagó la cláusula de rescisión del portero Joan García al Espanyol por 25 millones, y se incorporó Roony Bardghji por 2,5 millones, además de los jugadores cedidos Marcus Rashford (Manchester United) y João Cancelo (Al Hilal).
En cuanto al verano de 2026, el Barcelona ha fichado hasta ahora a dos delanteros: Anthony Gordon, el jugador de la selección inglesa de 25 años, comprado al Newcastle por 70 millones de euros más 10 millones en variables, y Karim Adeyemi, el delantero internacional alemán, procedente del Borussia Dortmund, cuyo valor ascendió a 22 millones de euros más 7 millones en variables.
Y con la persistente búsqueda de la incorporación de Julián Álvarez, el escenario ya está servido: el Real Madrid dirigido por Mourinho frente a la hegemonía del Barcelona, si no en el plano continental, desde luego en el plano nacional.