El estadio austriaco de Wörthersee fue escenario de una imagen llamativa que dejó al descubierto la profunda frustración que embarga a la afición del Real Madrid, cuando estallaron cánticos colectivos contra el Barcelona tras el gol inaugural de Endrick en el partido amistoso frente al Fiorentina italiano, en una expresión clara de la crisis psicológica provocada por el dominio del eterno rival durante las dos últimas temporadas.
Los presentes corearon en el minuto 12 el cántico "puta Barça" (un cántico español ofensivo que lanzan las aficiones de los equipos rivales, como el Real Madrid y el Espanyol, contra el Barcelona), de forma repetida y a viva voz, en una señal evidente del estado de obsesión negativa que ha afectado a un amplio sector de los seguidores del conjunto blanco a raíz de las sucesivas derrotas ante el Blaugrana.
Esta imagen llega en medio de un período delicado que atraviesa el Real Madrid, que no ha logrado conquistar ningún título importante desde la incorporación de Kylian Mbappé a sus filas hace dos temporadas, pues LaLiga, la Copa del Rey y la Liga de Campeones se han ausentado de sus vitrinas a lo largo de los dos últimos años.
En cambio, el Barcelona, dirigido por su técnico alemán Hansi Flick, logró hacerse con todos los títulos por los que compitieron ambos equipos, lo que llevó al presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, a tomar la audaz decisión de traer de vuelta al entrenador portugués José Mourinho por segunda vez, en un movimiento que recuerda a la contratación que hizo el club en 2010 para hacer frente a la dorada era de Pep Guardiola y Lionel Messi.
Pérez desembolsó cifras enormes durante el último mercado de fichajes para construir un equipo capaz de romper el dominio catalán y recuperar la supremacía nacional y continental, en un intento por poner fin a la serie de fracasos que se ha convertido en una preocupación en los pasillos del Santiago Bernabéu.
La frustración no se limitó a los fichajes y a las decisiones administrativas, sino que se extendió a las gradas, donde la afición expresó su malestar de una forma inusual durante un partido de preparación, lo que refleja la magnitud de la presión psicológica que han dejado los éxitos consecutivos del Barcelona.
Lo que agrava aún más la situación para la afición blanca es que los jugadores del Barcelona formaron la columna vertebral de la selección española que se coronó en la Copa del Mundo, en una repetición del escenario de 2010, lo que ha profundizado la sensación de crisis en un club acostumbrado a reinar en el trono del fútbol europeo.
Estos cánticos en un partido amistoso frente a un equipo italiano constituyen un indicador claro de la mala asimilación por parte de la afición del Real Madrid de los éxitos de su rival histórico, en un fenómeno poco habitual para un club que se enorgullece de su dilatada historia y de sus logros excepcionales.