Pérez estaba furioso por la pérdida de Rodri, un centrocampista al que en un principio no planeaba fichar, pero de quien terminó convenciéndose, para después encontrarse viendo cómo el jugador se acercaba al Barcelona.
Pérez no estaba nada contento cuando el nombre de Rodri se vinculó a la lista de candidatos de Enrique Riquelme durante las elecciones del Madrid, algo que lo llevó a descartarlo como posible opción para reforzar al conjunto blanco.
Sin embargo, tanto José Ángel Sánchez como Calafat insistieron en que había un acuerdo con el jugador, que quedó disponible para el club hace varios meses, y además el gran nivel que ofreció en el Mundial acabó por convencer a Pérez.
La única persona que siguió insistiéndole a Pérez en que Rodri no era un jugador adecuado para el Real Madrid fue el banquero marroquí Anas Laghrari, la mano derecha de Pérez en los asuntos financieros.
La edad del jugador español, de 30 años, y su lesión en la rodilla eran los principales argumentos del directivo marroquí.
Al final, Pérez dio su aprobación para cerrar el fichaje, y ahora se encuentra con que el traspaso de Rodri al Barcelona en el último instante ha eclipsado el fichaje de Yan Diomandé y la renovación del contrato de Vinicius.
Se suponía que iba a ser un día importante en la agenda del club, pero se convirtió en un periodo difícil para los directivos del Real Madrid, que vieron a miles de madridistas rebelarse contra el club por haber permitido la salida del ganador del Balón de Oro del Mundial.