Reina un profundo malestar en el seno del FC Barcelona por la evolución de la situación del centrocampista neerlandés Frenkie de Jong, que sigue arrastrando problemas físicos sin recuperarse de ellos. Y aunque las impresiones y los indicadores no son buenos, el jugador continúa hasta el momento rechazando la opción de pasar por el quirófano, una decisión con la que no está de acuerdo la directiva del club catalán.
[Fuentes del FC Barcelona confirman, según el diario español "Sport"](https://www.sport.es/es/noticias/barca/cabreo-barca-jong-seis-semanas-133203970), que las cosas han llegado a un punto en el que el tratamiento conservador ya no ofrece los resultados esperados, pues han pasado más de 6 semanas desde que De Jong finalizó su participación en el Mundial el pasado 30 de junio, mientras que el jugador aún no ha dado el paso de someterse a la operación, pese a que la evolución de su estado no avanza de forma satisfactoria.
El enfado del club catalán se remonta a un periodo anterior, ya que en la directiva del Barcelona existe la impresión de que el manejo del estado físico de De Jong desde finales del pasado invierno estuvo condicionado por su firme deseo de estar a punto para disputar el Mundial.
El jugador había disputado su último partido completo con el Barcelona el pasado 22 de febrero, y su ausencia se prolongó después durante 9 partidos consecutivos, antes de participar posteriormente en otros 6 encuentros sin recuperar su puesto como titular, para terminar la temporada con descanso en los dos últimos partidos de LaLiga antes de incorporarse a la selección de los Países Bajos.
La directiva del Barcelona interpreta la sucesión de estos hechos como una gestión extremadamente cautelosa de su estado físico con el objetivo de preparar directamente la cita mundialista.
El panorama cambió por completo en cuanto se llegó al Mundial, ya que De Jong participó como titular con la selección de los Países Bajos en todos los partidos del torneo y mantuvo su lugar en el once inicial hasta la eliminación del combinado neerlandés en la competición el pasado 30 de junio.
El jugador aclaró posteriormente que el cuerpo médico de la selección de los Países Bajos no evaluó correctamente la magnitud de la lesión, defendiendo su postura y asegurando que siguió jugando porque era consciente de su capacidad para hacerlo sin arriesgarse a agravar el alcance de la lesión.
En el seno del FC Barcelona predominan las dudas sobre la forma en que se ha gestionado todo el asunto en todos sus aspectos.
Tras el final del Mundial se acordó seguir un tratamiento conservador durante un periodo cercano a las 4 semanas antes de evaluar la necesidad de someterse a cirugía, un punto que ha sido el foco de uno de los principales desacuerdos entre ambas partes.
De Jong considera que el cómputo del plazo de las cuatro semanas debe comenzar desde el momento de su regreso a los entrenamientos, apoyándose en su postura en que el trabajo específico de recuperación empezó realmente entonces para poner a prueba el tiempo de respuesta de la rodilla.
La directiva del Barcelona contempla este asunto con una visión completamente distinta, pues la dirección del club catalán se basa en que el jugador estaba haciendo prácticamente el mismo trabajo de recuperación antes de volver a los entrenamientos y, por tanto, no entiende el motivo de reiniciar el contador a cero, ya que los cuerpos médico y deportivo consideran que el plazo concedido al tratamiento conservador se ha vuelto mucho más largo de lo habitual.
El principal problema radica en que la mejora prevista no se ha materializado en la realidad.
Los indicadores relativos a la rodilla del jugador revelan que no hay una situación tranquilizadora, ya que el FC Barcelona considera que la opción del tratamiento conservador está ya muy cerca de agotarse por completo.
La directiva del Barcelona adopta una postura tajante que establece la necesidad de que De Jong se someta a la operación para poner fin a la crisis y comenzar un programa de recuperación con un calendario y unos plazos definidos.
El centrocampista, por su parte, continúa mostrando sus reservas ante la idea de pasar por el quirófano, aferrándose a conceder un periodo adicional al tratamiento conservador.
Esta brecha en las opiniones es fundamental, pues para De Jong el plazo decisivo fijado en 4 semanas aún no ha terminado, mientras que la directiva del Barcelona considera que el plazo comenzó tiempo atrás, concretamente tras el final del Mundial, y que seguir esperando no es más que un aplazamiento de una decisión cada vez más inevitable.
A todo ello se suma el impacto deportivo y administrativo de la posible operación, ya que, en caso de que la cirugía conllevara una ausencia de larga duración, el Barcelona estudiaría los mecanismos reglamentarios disponibles para disponer de un margen de inscripción de jugadores y aprovechar parte de él para incorporar a otro futbolista, además de obtener una compensación económica de la FIFA por la lesión que sufrió durante su participación internacional.
Hansi Flick necesita saber en qué fecha podrá volver a contar realmente con uno de los centrocampistas importantes de su equipo, aunque la presencia de Rodri reduzca su papel.
El Barcelona quiere poner fin a un problema que se ha prolongado durante meses y que ha afectado a De Jong, mientras que el jugador aún quiere esperar.
Esta diferencia de puntos de vista, tras todo lo ocurrido antes del Mundial y durante el torneo, ha provocado un notable malestar en el seno del Barcelona.