ChatGPT
[](/es/legal/goal-e)
¿Puede el joven egipcio jugar actualmente un papel protagonista?
Hace apenas un año, Hamza Abdelkarim buscaba unos pocos minutos con el Al Ahly, y hoy su nombre se maneja dentro del Barcelona como una de las posibles soluciones para la posición de delantero centro puro.
Entre ambos escenarios hay un viaje que parece demasiado rápido para que el propio jugador lo asimile: desde el banquillo en El Cairo, a la sorpresa de incorporarse a la selección de Egipto en el Mundial, y luego a vestir la primera camiseta del Barcelona, marcar ante el Al Ahly en el Trofeo Joan Gamper y encabezar la lista de goleadores del equipo durante la pretemporada.
Y ahora, tras recorrer toda esta distancia en pocos meses, surge la pregunta: ¿puede Hamza soportar la carga de liderar el ataque del Barcelona, o la presencia de un gran delantero por delante de él sería en realidad lo mejor que podría ocurrirle a la carrera del jugador egipcio?
* Resulta difícil comprender la situación actual de Hamza sin volver al punto de partida.
El jugador que dejó el Al Ahly no era un delantero titular en el primer equipo, ni contaba con unos números oficiales que hicieran que su traspaso al Barcelona pareciera el resultado natural de una trayectoria repleta de logros; sus participaciones eran limitadas, y sus verdaderas oportunidades llegaron en torneos de menor peso, lo que hizo que su fichaje por un club europeo pareciera al principio una apuesta por el talento más que una recompensa por logros consolidados.
Luego llegó Hossam Hassan para propiciarle uno de los mayores saltos posibles para un jugador de esa edad, al convocarlo a la lista de Egipto en el Mundial, en una decisión que sorprendió a muchos dada la escasa experiencia del jugador a nivel de primer equipo.
Hamza disputó 4 partidos durante el Mundial, con un total de 56 minutos, y no marcó ni asistió, por lo que las cifras por sí solas no le otorgan un torneo excepcional en el que apoyarse para valorar su nivel; sin embargo, el valor de la experiencia estuvo en un lugar completamente distinto, pues un jugador de 18 años se encontró en medio de nombres de la talla de Mohamed Salah y Omar Marmoush, enfrentándose al ambiente de un torneo mundial y a una enorme presión mediática y de la afición, en una edición en la que Egipto alcanzó los octavos de final por primera vez en su historia.
* Si el traspaso al Barcelona representa por sí mismo un paso enorme, lo ocurrido durante la pretemporada hizo el asunto aún más apasionante; Hamza no se conformó con estar presente en los entrenamientos del primer equipo, sino que aprovechó las oportunidades que tuvo para situarse en el corazón de la competencia por el puesto de delantero centro.
Marcó un doblete ante el Birmingham City, sumó un gol frente al Basilea y luego anotó en la portería del Al-Ahly durante el Trofeo Joan Gamper, hasta llegar a 4 goles en la pretemporada, lo que llevó a Hansi Flick a hablar de él desde una perspectiva técnica que va más allá del mero elogio a un jugador joven.
El técnico alemán habló de su capacidad para atacar los centros, mantener el balón y moverse dentro del área, detalles muy importantes para el delantero que busca el Barça.
Y aquí cambió la pregunta dentro del Barcelona; ya no se trata de si Hamza merece una oportunidad con el primer equipo, sino que la pregunta se ha vuelto más realista: ¿puede tener un papel real en la nueva temporada?
* La paradoja es que la mejor respuesta a esta pregunta quizá provino de las propias declaraciones de Flick y Deco.
Tras la victoria ante el Al-Ahly, Flick afirmó que el Barcelona sigue buscando un nuevo delantero puro, mientras que Deco recalcó la dificultad de sustituir a un jugador de la talla de Robert Lewandowski, en un mensaje claro de que el club no quiere afrontar una temporada larga con planteamientos ofensivos que dependan de un jugador joven que aún no ha disputado una temporada completa en el fútbol europeo.
Y aquí no debemos interpretar la búsqueda de un nuevo delantero como un juicio negativo sobre Hamza; el Barcelona puede estar totalmente convencido del talento del jugador y, al mismo tiempo, considerar que poner toda la responsabilidad del ataque del equipo sobre sus hombros a los dieciocho años sería una decisión ilógica.
**Pueden debatir los temas y las noticias de forma más profunda en los foros de Kooora**
* Resulta fácil ver la llegada de un nuevo delantero como una mala noticia para Hamza, porque significa sencillamente que el número de minutos disponibles para él se reducirá y que el camino hacia el once titular se volverá más complicado.
Pero al mirar el asunto desde la perspectiva del desarrollo del jugador, la imagen puede ser completamente distinta.
Hamza no llegó al Barcelona tras una larga trayectoria en el Al-Ahly ni tras una temporada completa en la liga egipcia, sino después de una etapa en la que buscaba, de entrada, una oportunidad para participar; e inmediatamente después disputó la Copa del Mundo y luego se encontró en el primer equipo del Barcelona.
Esta enorme rapidez en el ascenso puede ser un punto fuerte, pero también puede convertirse en un peligro si va acompañada de cargar al jugador con responsabilidades mayores de las que su capacidad actual le permite asumir.
Que Hamza se convierta en el primer delantero del Barcelona significa que cada partido se transformará en un examen directo para él; si marca, se dirá que es el descubrimiento de la temporada; si no anota en tres partidos, comenzarán las comparaciones con Lewandowski; si falla una ocasión decisiva, la jugada se convertirá en material de crítica; y si el nivel del equipo baja, la posición de delantero será el primer lugar donde todos busquen las causas del problema.
Y esa es una carga demasiado pesada para un jugador de dieciocho años.
En cambio, si llega un delantero titular de gran nivel, Hamza podrá vivir una etapa completamente distinta; entrenará a diario con un delantero de máximo nivel, observará sus movimientos y aprenderá de él, dispondrá de minutos reales en la Liga, las copas y la Liga de Campeones, y comenzará algunos partidos cuando Flick necesite hacer rotaciones, sin estar obligado a decidir cada encuentro en el que participe.
* Quizá la mayor paradoja en la historia de Hamza sea que lo mejor para su futuro podría no ser lo que parece mejor para él en el presente.
Sí, no fichar a un delantero le dará una mayor oportunidad de ser titular y lo situará en un lugar destacado dentro de los planes de Flick, pero la presencia de un gran nombre en el once inicial podría darle algo más importante: tiempo.
Tiempo para aprender sin ruido, para equivocarse sin que sus fallos se conviertan en una crisis, para jugar sin estar obligado a salvar al Barcelona, para adquirir experiencia en LaLiga y en la Liga de Campeones, y para saber cómo afrontar una temporada larga y no solo una exitosa etapa de preparación.
Y después de dos o tres temporadas, la ecuación podría cambiar por completo. Entonces Hamza podría haber pasado de ser un jugador que buscaba minutos en el Al Ahly a un delantero que ha disputado decenas de partidos con el Barcelona, se ha medido a los mejores defensas de Europa, ha jugado la Liga de Campeones y ha sabido lidiar con la presión de la camiseta catalana.
Solo entonces la pregunta pasa a ser: ¿está Hamza preparado para ser el delantero titular?, una pregunta completamente lógica.
Ahora, en cambio, quizá la mejor pregunta sea: ¿cómo mantenemos la velocidad de su desarrollo sin quemar etapas?
Y desde este ángulo, un nuevo delantero no parece un enemigo del sueño de Hamza Abdelkarim, sino que quizá sea uno de sus mejores aliados: un delantero que carga con el peso del presente, mientras Hamza se construye con calma para cargar con el peso del futuro.
* **Mourinho: Mbappé me hace reír, Rodri despertó mis sospechas y olí a Negreira****Sorpresa: el mercado del Real Madrid ha terminado, salvo en un caso**