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La guerra de los 500 millones: ¿por qué le dijo el Atlético "no" al Barcelona en el fichaje de…

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4 razones que llevaron a los rojiblancos a rechazar la oferta del Barcelona

Los silbidos que recibieron a Julián Álvarez en el estadio Metropolitano ante el Villarreal no fueron una simple muestra de enfado pasajero de la afición, sino la última escena de una compleja telenovela veraniega, protagonizada por el Atlético de Madrid y el Barcelona, y cuya víctima fue una estrella que hasta hace bien poco era el ídolo de la grada. Desde el primer día del mercado, la postura del Atlético fue clara y contundente: la Araña no vestirá la camiseta blaugrana.

Una postura que el consejero delegado Miguel Ángel Gil Marín proclamó a los cuatro vientos y sin ambages, poniendo fin a todas las especulaciones. Y aunque el propio jugador creía, tras sus famosas declaraciones en el Mundial —«lo mejor para todos es la salida, quiero cumplir mi sueño»—, que su marcha era solo cuestión de tiempo, comenzó la temporada con la camiseta de los rojiblancos y abandonó el terreno de juego alejado de sus compañeros, por decisión del club para evitar cualquier roce, en una imagen que dio la vuelta al mundo. ¿Cuáles son las verdaderas razones detrás de esta negativa rotunda?

* La primera razón es puramente deportiva. El Atlético no solo le cerró la puerta al Barcelona, sino a todos. Las palabras de Gil Marín fueron tajantes: "No aceptaremos ni 100, ni 150, ni 200 millones por Julián", aferrándose a la fabulosa cláusula de rescisión de 500 millones de euros.

Para Diego Simeone, el equipo dio un salto cualitativo este verano con la llegada de nombres de peso como Cuti Romero, Höjlund, Kang In Lee y Grimaldo, además de Arnau Ortiz. 

Sin embargo, la pieza diferencial sobre la que se construye el proyecto para ganar títulos es el ataque. Y como dijo el Cholo tras el empate ante el Villarreal: "Si queremos ganar un título, necesitamos estar juntos y tener delanteros importantes; los tenemos y debemos conservarlos".

Es una realidad que confirman los números, pues Álvarez es hoy el tercer delantero más caro del mundo con un valor de 120 millones de euros según Transfermarkt, solo por detrás de Haaland y Mbappé. Diez goles en la Champions League que llevaron al equipo a semifinales pese a jugar lesionado en el tobillo demuestran que es imposible de reemplazar en un mercado enloquecido en el que los precios se pagan con un incremento del 43% sobre el valor real. 

Y ante la ausencia de cualquier presión por vender para cumplir con el fair play financiero, y con la llegada del fondo Apollo para elevar las ambiciones, vender a la estrella sería un paso atrás.

* El segundo aspecto es personal y legal. El Atlético de Madrid no se conformó con el rechazo, sino que presentó una queja oficial ante la FIFA y la Federación Española, acusando al Barcelona de negociar con su jugador a sus espaldas, y en un momento sumamente delicado, durante los enfrentamientos cara a cara de ambos equipos en la Champions League y la Copa del Rey la temporada pasada.

El Atlético acusa al Barcelona de haber "ejercido presión y acoso" sobre el jugador para obligarle a marcharse, y el club considera que las declaraciones de Álvarez del 22 de junio no fueron más que parte de un plan orquestado entre el club catalán y los agentes del jugador para rebajar su precio y alejar a competidores como los clubes de la Premier League.

* La tercera razón es estratégica, ya que el Atlético se considera un rival directo del Barcelona en todos los frentes. La temporada pasada eliminó al Barcelona de la Champions League y de la Copa, y la Liga es el objetivo más grande; vender a su mejor jugador a un rival al que enfrentará en las semifinales de la Supercopa y en otros títulos es un suicidio deportivo. 

Por esta razón, el rechazo también fue tajante cuando llegó una oferta de 150 millones del Real Madrid tras la reelección de Florentino Pérez. El principio es uno solo: Julián no está en venta, y si hay que venderlo, que sea al extranjero, y concretamente al Arsenal o al Chelsea como última opción.

* Finalmente, la oferta oficial catalana llegó para empeorar aún más las cosas: 100 millones de euros a pagar a lo largo de varios años, una propuesta que el Atlético calificó de burlesca y a la que respondió con ironía en las redes sociales, considerándola parte de la famosa estrategia de «Nico Williams»: implicar al jugador públicamente para que pida marcharse, de modo que baje la demanda por él y descienda su precio.

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Hoy, el Atlético vive una situación complicada: una estrella que no quiere quedarse, una afición que rechaza a quien era su ídolo y un entrenador que sabe que, para ganar títulos, necesita un delantero importante... que quiere ser importante. Y esta telenovela tiene un capítulo final hasta el 1 de septiembre a las 23:59.

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