Estas preguntas se disiparon de golpe al ver los 60 minutos que disputó Rodri en Mestalla. Por supuesto, hay que tener en cuenta el nivel del rival, pero Rodri jugó ante el Valencia como un futbolista que pertenece a una categoría superior.
Su capacidad para influir en el desarrollo del juego nace de varios aspectos: su conocimiento del juego, la calma con la que actúa siempre para tomar la mejor decisión, sus cualidades técnicas en el pase, además de su fortaleza física, que le permite soportar la presión de cualquier rival sin perder la concentración en el balón, mientras define el siguiente paso que necesita el equipo en la jugada ofensiva.
Quizá la presencia de Rodri en el campo y la incapacidad del rival para arrebatarle el balón empujaron al Valencia a replegarse constantemente, lo que permitió a Pedri influir en zonas más adelantadas y también hizo que un jugador como Fermín López fuera más incisivo en sus movimientos, sabiendo que detrás de él había un futbolista que representa una verdadera válvula de seguridad en caso de perder el balón.
En Mestalla, el recién llegado al Barcelona completó 81 pases acertados de 83 intentos, con un porcentaje de acierto del 98%, de los cuales 54 fueron pases acertados de 55 en campo rival, y 5 pases largos acertados de 5 intentos.
En realidad, este último dato es sumamente importante, pues Rodri demostró ante el Valencia que su capacidad para pasar a largas distancias le permite encontrar a Lamine Yamal con relativa facilidad.
Y cuando los jugadores del Barcelona se agrupaban en la banda izquierda del ataque, el centrocampista encontraba al número 10 del Barcelona con un pase preciso, lo que le permitía enfrentarse a los defensas antes de que llegara cualquier ayuda.