Si el Barcelona es una máquina pulida, el Real Madrid, bajo el mando de Mourinho, sigue siendo un proyecto en construcción.
Y los fichajes veraniegos nos dicen qué es exactamente lo que quiso hacer el club. Marc Cucurella, Ibrahima Konaté, Denzel Dumfries, Bernardo Silva y Yan Diomandé fueron las incorporaciones más destacadas, mientras que Endrick y Carlos Espí regresaron de sus respectivas cesiones.
La lista definitiva del Real Madrid incluye a 26 jugadores, aunque Mourinho prefiere un grupo más reducido de en torno a 22 futbolistas.
Esto le concede a Mourinho algo muy valioso a lo largo de una temporada de Liga compuesta por 38 partidos: el lujo de disponer de opciones.
Y ha conseguido una base mucho más sólida en varias posiciones importantes. Cucurella no es simplemente otro lateral izquierdo que se turna con Mendy. Ante los problemas físicos de Mendy, el jugador español representa una evolución clara, y Mourinho insistió específicamente en su fichaje. Además, su capacidad para defender con contundencia y contribuir a la posesión le da al Real Madrid una opción más convincente en la banda izquierda.
En cuanto a Konaté, es la apuesta más interesante. No fue perfecto ni mucho menos durante su última temporada con el Liverpool, y su nivel pasó a ser objeto de debate, pero Mourinho apuesta por las cualidades físicas que lo hicieron tan eficaz junto a Virgil van Dijk.
Konaté le da al Real Madrid un central sólido en la parte derecha, con velocidad en la recuperación y capacidad para defender espacios amplios, algo que podría resultar muy importante si Mourinho quiere adelantar a sus laterales. Además, fue titular en 36 partidos de la Premier League la temporada pasada, pese a la irregularidad de su rendimiento.
Por su parte, Dumfries es quizá el fichaje con mayor potencial ofensivo. Anotó cinco goles y dio dos asistencias en la Serie A y la Champions League la temporada pasada, pero su campaña 2024-2025 fue mucho más productiva, después de marcar 11 goles y repartir cinco asistencias en ambas competiciones. Su llegada le da a Mourinho un jugador físicamente fuerte en la posición de extremo, capaz de generar peligro por la banda derecha.
Sin embargo, hay un problema evidente, y es que el Real Madrid no fichó a Rodri.
Esto podría convertirse en uno de los detalles decisivos de la temporada. El Barcelona ha reforzado precisamente la posición que quizá el Real Madrid más necesitaba fortalecer.
La llegada de Rodri le da a Flick un mediocentro defensivo de primer nivel y un organizador excepcional de la posesión, mientras que el Real Madrid depende de Valverde, Tchouaméni y el resto de sus opciones en el centro del campo.
Es posible que Mourinho necesite compensar eso tácticamente, lo que explica por qué se ha puesto el foco en la organización en el juego del Real Madrid durante los primeros compases de la temporada.
Ante el Inter, estaba especialmente atento a lo que ocurre cuando su equipo pierde intensidad en el rendimiento defensivo. Elogió los momentos en los que el Real Madrid mantuvo su solidez, y reconoció que el partido se volvió más complicado cuando el equipo dejó de controlar los espacios.
Este es el mayor punto de intersección entre Mourinho y Flick. Mientras que Flick quiere que el Barcelona juegue con fuerza y ferocidad, Mourinho quiere que el Real Madrid determine cuándo esa ferocidad resulta necesaria.
Este último enfoque puede resultar muy eficaz a lo largo de la carrera por el título, y además podría proteger al Real Madrid de sus propias estrellas ofensivas.
La pregunta evidente que rodea al equipo de Mourinho es: ¿cómo puede lograr que Mbappé, Vinicius y Bellingham convivan sin sacrificar el equilibrio defensivo?
Mourinho ya ha empezado a proteger públicamente a sus estrellas, y más tarde defendió a Vinicius y a Mbappé, subrayando que los jugadores que marcan goles y trabajan por el equipo no deberían convertirse automáticamente en chivos expiatorios cuando el nivel de rendimiento baja.