Y la gestión de los minutos de juego puede conducirnos a otro punto esencial: la calidad de las opciones que cada entrenador tiene en el banquillo, un arma oculta capaz de decidir títulos.
En el Real Madrid, las opciones parecen limitadas, quizás por la gran cantidad de lesiones del último periodo, antes de recuperar a todas sus estrellas, y también como consecuencia del descenso de nivel de algunos elementos.
Incluso después de cerrar varios fichajes que el conjunto blanco necesitaba el verano pasado, el Merengue sigue careciendo del "suplente de lujo" en varias posiciones, entre ellas, por ejemplo, la del extremo izquierdo, en caso de que Mourinho decida dejar fuera a Vinícius.
Del mismo modo, Mourinho no encuentra muchas opciones en el centro del campo, pues si quisiera dar descanso a Valverde o a Bernardo Silva, se toparía con los errores de Camavinga y, en menor medida, de Tchouaméni, que además regresa de una lesión.
Por otro lado, Flick disfruta de un gran lujo a la hora de elegir el once, así como a la hora de realizar los cambios, pues apenas hay diferencia entre titulares y suplentes en el Barça, algo que ha permitido al técnico alemán aplicar una rotación calculada a lo largo de los últimos partidos, con el resultado de que todos los jugadores están en disposición y nadie siente fatiga.
Y en la línea de ataque, que ha contribuido al aterrador balance hasta el momento, encontramos varias opciones en las bandas, e incluso en la posición de delantero centro, que representaba un problema en verano, Raphinha se ha convertido en el atacante titular, con Gabriel Jesus como suplente, mientras el joven egipcio Hamza Abdelkarim espera entrar en la competencia.
Y en el centro del campo, mientras Flick se apoya de forma casi fija en la dupla de Rodri y Pedri, el organizador de juego cambia sin que nadie perciba una diferencia de nivel; Fermín López brilla en un partido y luego se sienta en el banquillo para que Dani Olmo ofrezca una actuación destacada en el siguiente encuentro.
Incluso a nivel defensivo, Flick se encuentra ante una duda agradable a la hora de elegir a los elementos en cada partido, y lo llamativo es que el rendimiento no se ve afectado, aunque el equipo no se haya enfrentado hasta ahora a un rival que posea una verdadera fiereza ofensiva.
Lo que también ha ayudado a Flick en esto es que la plantilla del Barça cuenta con jugadores que saben desenvolverse en más de una posición. El ejemplo más claro es Raphinha, que juega como extremo y como delantero centro, así como la nueva dupla de Karim Adeyemi y Anthony Gordon, además de Fermín López.
Todos ellos otorgan a su entrenador una gran flexibilidad táctica, frente a la relativa rigidez que marca los planteamientos del Real Madrid esta temporada.