Florentino Perez - فلورنتينو بيريز - Kooora Only
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El caso original se remonta a los pagos que empresas vinculadas a Negreira y a su hijo recibieron del Barcelona a lo largo de varios años, mientras que las investigaciones apuntan a cantidades que superaron los 7 millones de euros durante el periodo investigado. En aquel momento, Negreira ocupaba el cargo de vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros, lo que convirtió la relación económica entre él y uno de los grandes clubes de España en objeto de una amplia investigación.
El Barcelona sostiene que el dinero era a cambio de informes y asesoramientos técnicos sobre los árbitros, y no con el objetivo de obtener ventajas arbitrales. Existen, de hecho, cientos de informes y materiales que el club afirma que son fruto de esos servicios. Sin embargo, las investigaciones plantearon interrogantes sobre el valor real de esos trabajos y el grado de su uso dentro del club, sobre todo después de que algunos entrenadores manifestaran no conocerlos ni haberlos utilizado.
En un informe de la Guardia Civil española se indicó que, en aquella fase, la investigación no acreditó que una cantidad superior a los 7,5 millones de euros estuviera realmente destinada a los asesoramientos de los que habló el Barcelona. El informe también señaló la ausencia de un rastro claro del uso de esos informes por parte de los departamentos del club, además de registrar retiradas de efectivo de los fondos de las empresas vinculadas a Negreira cuyo destino final no se determinó por completo. Al mismo tiempo, el informe no afirmó de manera categórica que el dinero se hubiera utilizado realmente para comprar decisiones arbitrales, sino que lo planteó dentro de las hipótesis de la investigación.
Y aquí radica la importancia de distinguir entre dos cuestiones: la existencia de los pagos y su investigación es un hecho probado, mientras que demostrar que el Barcelona compró árbitros o partidos es algo distinto que la justicia no ha resuelto con una sentencia firme.
¿Qué dijeron realmente las investigaciones?
Este es el punto que hace que las declaraciones de Pérez sean más delicadas desde el punto de vista legal.
La investigación no ha aportado hasta ahora ningún fallo judicial que afirme que el Barcelona pagó a árbitros para cambiar los resultados de los partidos. Es más, el testimonio de varios árbitros ante la Guardia Civil no probó la existencia de una influencia directa sobre la competición, aunque algunos de ellos expresaron su convicción de que el Barcelona quizás quería obtener un beneficio deportivo de su relación con Negreira. Por el contrario, otros árbitros dijeron que tal influencia no era posible o que no se produjo realmente.
Lo más importante es que un informe de la Agencia Tributaria española que apareció en 2026 señaló que no disponía de pruebas de que el dinero del Barcelona hubiera ido a parar a árbitros o hubiera sido utilizado para influir en los resultados de los partidos, apuntando al mismo tiempo a repetidas retiradas de efectivo de las cuentas de Negreira y a que el destino final de parte de ese dinero no quedó determinado.
Asimismo, el juzgado de Barcelona retiró en mayo de 2024 el cargo de cohecho de la causa, tras concluir que a Negreira no le corresponde la condición de funcionario público necesaria para aplicar el delito de cohecho, mientras que continúa la investigación en la línea relacionada con la corrupción deportiva.
Así pues, la imagen no es "el Barcelona es inocente y todo ha terminado", ni tampoco "se ha demostrado que el Barcelona compró a los árbitros"; la verdad legal es más compleja, y eso es precisamente lo que da peso al paso de Laporta.
perez - laporta
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Florentino Pérez no se limitó a expresar reservas o a señalar que existían interrogantes en torno al caso Negreira, sino que en sus declaraciones fue mucho más allá, empleando expresiones contundentes que ahora podrían convertirse en el eje del enfrentamiento legal con el Barcelona.
El presidente del Real Madrid describió lo ocurrido en el caso Negreira como una "corrupción sistemática", y llegó a calificarlo como "el mayor escándalo de la historia", en una de las frases más rotundas que ha pronunciado al hablar del asunto.
La cosa no quedó ahí, pues Pérez habló del supuesto impacto del arbitraje en la historia del Real Madrid, afirmando que el club podría haber conquistado un mayor número de títulos de Liga, y dijo de forma explícita que 7 títulos de Liga fueron "robados" al Real Madrid por decisiones arbitrales, además de asegurar que el Barcelona "siempre se beneficia" del arbitraje, en unas declaraciones que sitúan todo el asunto en el marco de acusaciones directas y no de meros interrogantes sobre la naturaleza de la relación entre el club catalán y Negreira.
Y aquí encontró Laporta un punto sobre el que construir.
En lugar de entrar en una interminable batalla mediática en torno a cada factura, cada informe y cada versión ligada al caso Negreira, el Barcelona puso bajo la lupa las propias declaraciones de Pérez y le exigió que se retractara de las expresiones que considera "falsas y lesivas para la reputación del club".
Y lo más importante es que la postura del Barcelona abre la puerta a una pregunta aún más embarazosa: si el presidente del Real Madrid se aferra a que lo ocurrido representa una "corrupción sistemática" y a que el Barcelona se benefició de los árbitros, ¿dónde están las pruebas concretas de estas acusaciones? ¿Quiénes son los árbitros? ¿Qué partidos considera que vieron alterados sus resultados?
Y es aquí donde expresiones como "el mayor escándalo de la historia" y "7 títulos de Liga robados" adquieren especial relevancia en la batalla, porque revelan la magnitud de la contundencia del discurso de Pérez y permiten al Barcelona intentar trasladar el debate desde la mera existencia de un caso, unas investigaciones y unas sospechas hacia la capacidad del presidente del Real Madrid de demostrar los hechos sobre los que construyó estas declaraciones.
Este paso no significa que el Barcelona haya resuelto el caso Negreira a su favor, pero sí ha cambiado temporalmente la posición de ambas partes en la batalla.
En lugar de que la única pregunta sea "¿qué hacía el Barcelona con Negreira?", ha surgido una nueva pregunta que persigue al propio Pérez: ¿puede demostrar todo lo que dijo sobre el Barcelona, o algunas de sus expresiones tajantes fueron más allá de lo que las investigaciones y la justicia han probado hasta ahora?
¿Se echará atrás Pérez?
El 25 de noviembre, ambas partes se reunirán en un "acto de conciliación" ante los tribunales de Madrid, un trámite procesal que precede a la posibilidad de que el Barcelona presente una querella penal por injurias.
Y si no se atienden las exigencias del club catalán, el litigio podría pasar a una nueva fase judicial.
Es aquí donde la rectificación se convierte en una de las opciones disponibles para Pérez, ya que la ley española define las injurias como la atribución de un delito a sabiendas de la falsedad de dicha atribución o con temerario desprecio hacia la verdad, mientras que concede al acusado la posibilidad de eludir la pena si prueba el delito que atribuyó a la otra parte.
De ahí puede entenderse la inteligencia de la maniobra legal que eligió Laporta, pues no trató de borrar el caso Negreira de un solo golpe, ni necesitó demostrar que todo lo relacionado con él es una mera conspiración contra el Barcelona; sino que trasladó el foco a un punto más estrecho y concreto: la diferencia entre los hechos que probaron las investigaciones y las acusaciones que Pérez proclamó como si fueran verdades zanjadas.
Lo más llamativo de este enfrentamiento es que el Barcelona no necesita ganar el caso Negreira para beneficiarse de su nueva batalla.
El mero hecho de que las declaraciones de Pérez lleguen a un acto de conciliación oficial crea una vía completamente distinta y brinda al club catalán la oportunidad de obligar al presidente del Real Madrid a precisar qué quiere decir exactamente.
La rectificación podría ser uno de los escenarios posibles para poner fin al enfrentamiento antes de escalarlo, pero si Pérez se aferra a sus declaraciones, el Barcelona ya habrá logrado desplazarlo de la posición del atacante que lanza las acusaciones a la posición de quien debe explicarlas y probarlas.
Y aquí reside la mayor paradoja del conflicto entre ambas partes: el caso Negreira comenzó como una historia sobre el dinero del Barcelona, pero podría convertirse temporalmente en una historia sobre las declaraciones de Florentino Pérez.
Con esto se puede afirmar queLaporta no cerró el expediente Negreira, y el Barcelona no obtuvo una sentencia que lo exonere de todas las sospechas vinculadas al caso, pero sí logró abrir un nuevo frente legal sobre el antiguo, y poner las propias declaraciones del presidente del Real Madrid bajo examen.
Y a la espera de la sesión del 25 de noviembre, la pregunta más intrigante no es solo qué dirá Pérez sobre Negreira, sino: ¿mantendrá sus acusaciones con el mismo tono, o elegirá rectificar antes de que la guerra de declaraciones se convierta en una batalla judicial abierta?
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