goal.com

No llora por los ausentes ni espera fichajes: Flick, el rey de las innovaciones, convierte las…

Antes del inicio del duelo ante el Galatasaray, muchos esperaban que Flick arrancara el partido con Gabriel Jesus en la posición de delantero centro, después de que marcara en el encuentro ante el Getafe, sobre todo porque el Barcelona necesitaba un futbolista que ocupara el eje del ataque y diera al equipo presencia dentro del área. Sin embargo, el técnico alemán sorprendió a todos al dejar al atacante brasileño en el banquillo y apostar por una línea ofensiva sin un delantero centro declarado.

Flick eligió al cuarteto formado por Lamine Yamal, Anthony Gordon, Fermín López y Dani Olmo en la línea de ataque, en un dibujo que sobre el papel parecía otorgar a Olmo el papel de punta más adelantado, pero lo que ocurrió sobre el césped fue mucho más complejo y flexible, ya que los jugadores no se ceñieron a posiciones fijas, sino que intercambiaron funciones y movimientos de una forma que descolocó los cálculos de la defensa del Galatasaray, especialmente con el aumento del ritmo de juego en la segunda parte.

En algunos momentos, Olmo se movía en zonas interiores y aparecía como el atacante más cercano a la portería, pero no se limitaba a permanecer entre los dos centrales, ya que en ocasiones retrocedía para recibir el balón y participar en la construcción de la jugada. En contrapartida, Fermín López se adelantaba al espacio que dejaba Olmo para aparecer en la posición de delantero centro y dar al equipo una opción adicional dentro del área.

El asunto no se quedó ahí, ya que Gordon se desplazaba en ocasiones desde la banda hacia el interior y aprovechaba los espacios que surgían como consecuencia de los movimientos de sus compañeros, mientras Yamal conservó libertad para moverse y generar ocasiones desde los costados o para penetrar hacia dentro, lo que hizo difícil para los defensas del Galatasaray identificar al jugador al que debían vigilar o saber quién aparecería en la posición de delantero en el instante siguiente.

Esta libertad de movimientos no fue un simple intercambio aleatorio de posiciones, sino que reflejó el deseo de Flick de hacer su línea ofensiva más flexible y con mayor capacidad para aprovechar los espacios. En lugar de dar a la defensa del Galatasaray la tarea de vigilar a un solo delantero, la obligó a lidiar con varios futbolistas capaces de entrar en el área, generar ocasiones y finalizar los ataques, algo que se vio con claridad durante la segunda parte, en la que el Barcelona marcó tres goles.

Lamine Yamal fue uno de los grandes beneficiados de este sistema, después de aprovechar los espacios disponibles ante él y asistir en el gol de Fermín López con un centro medido, para después, tres minutos más tarde, dar el pase del tercer gol a Gordon tras un regate de gran calidad dentro del área, antes de contribuir a la construcción de la jugada que terminó con el cuarto tanto, obra de Karim Adeyemi, confirmando que su influencia no estaba ligada a una posición fija, sino a la libertad de movimientos y a la capacidad de tomar la decisión adecuada en el último tercio.

En el otro lado, el Galatasaray se encontró incapaz de hacer frente a este cambio, después de desaparecer en ataque en la segunda parte y perder su capacidad de amenazar la portería del Barcelona, mientras que en defensa sufrió ante la presión continua y los movimientos alternados entre los jugadores de la línea ofensiva. Así, el conjunto turco quedó en un claro estado de desconcierto, después de que Flick lograra convertir la ausencia de un delantero centro declarado de una posible debilidad en una ventaja táctica que descolocó al rival.

Read full news in source page