La crisis del partido en el Parque de los Príncipes no terminó con el pitido final, sino que se trasladó rápidamente a los despachos de la Unión Europea de Fútbol, después de que el Barcelona decidiera elevar una queja oficial contra su anfitrión, el Paris Saint-Germain, a raíz de un incidente que calificó de "extremadamente preocupante".
El club catalán dirigió este miércoles un mensaje de duro tono a la UEFA, en el que condena las pancartas, los cánticos y los paneles publicitarios que se exhibieron durante su partido de la Liga de Campeones contra el Paris Saint-Germain, disputado más temprano ese mismo día.
El Barcelona considera, según la emisora española "[Cadena SER](https://cadenaser.com/nacional/2026/10/21/mensaje-del-barca-a-la-uefa-las-imagenes-del-tifo-del-psg-son-perturbadoras-e-inaceptables-cadena-ser/)", que las imágenes que aparecieron en las gradas de París "transmiten un mensaje que incita a la violencia y al odio en el deporte", y reclama al organismo europeo que adopte medidas disuasorias.
El momento más impactante del encuentro se produjo cuando en las gradas se desplegó una enorme pancarta que representaba una motosierra manchada de sangre atacando el escudo del Barcelona, una escena chocante que traspasó todos los límites del aliento deportivo.
De inmediato, y según fuentes del club, el Barcelona presentó una queja oficial al delegado de la Unión Europea de Fútbol presente en el estadio.
El núcleo de la queja del Barcelona reside en que el Paris Saint-Germain asume toda la responsabilidad, pues, a diferencia de lo que ocurre en LaLiga española, donde deben comunicarse previamente a la Real Federación Española y a la Policía Nacional el contenido de las pancartas y obtener su aprobación en materia de seguridad, esa medida preventiva no se aplica en las competiciones europeas, y la responsabilidad legal y organizativa recae directamente sobre el club anfitrión.
El Barcelona sostiene que la directiva del Paris Saint-Germain conocía de antemano el contenido de la pancarta sangrienta y concedió el permiso para desplegarla en las gradas, algo que el club catalán consideró una connivencia inaceptable.
Ante este panorama, las pancartas y los mensajes ofensivos que también se mostraron en algunos paneles publicitarios generaron una enorme preocupación en el Barcelona, que cerró su mensaje a la UEFA con una frase contundente que no admite interpretación: "Consideramos que este tipo de imágenes y de lenguaje es inaceptable", a la espera de si la Unión Europea de Fútbol actuará para sancionar al club parisino.