Los aficionados del Real Madrid vivieron una jornada de sonrisas y satisfacción durante sus reuniones matutinas en la capital española, Madrid, tras la victoria sobre el Barcelona en el Clásico. Es más, algunos de ellos recibieron felicitaciones de los seguidores del Atlético de Madrid, que ahora consideran que su equipo es capaz de arrebatarle el liderato de LaLiga al Barcelona, que le aventaja por tan solo dos puntos.
[Según el diario catalán «Sport»](https://www.sport.es/es/noticias/real-madrid/madridismo-pasa-victimismo-euforia-clasico-135768291?utm_source=rss-noticias&utm_medium=feed&utm_campaign=real-madrid), surgieron aliados inesperados en una encendida carrera por el título de LaLiga, después de que [el equipo de Mourinho se impusiera al conjunto de Flick por 2-1 en el estadio Camp Nou](https://www.google.com/url?client=internal-element-cse&cx=152580eeda2194bc4&opi=88066884&q=https://www.kooora.com/%25D9%2583%25D8%25B1%25D8%25A9-%25D9%2582%25D8%25AF%25D9%2585/%25D8%25A3%25D8%25AE%25D8%25A8%25D8%25A7%25D8%25B1/%25D9%2585%25D9%2588%25D8%25B1%25D9%258A%25D9%2586%25D9%258A%25D9%2588-%25D9%258A%25D8%25AA%25D9%2584%25D8%25A7%25D9%2594%25D9%2584%25D8%25A7%25D9%2594-%25D9%2581%25D9%258A-%25D8%25B3%25D9%2585%25D8%25A7%25D8%25A1-%25D8%25A7%25D9%2584%25D9%2583%25D9%2584%25D8%25A7%25D8%25B3%25D9%258A%25D9%2583%25D9%2588-%25D8%25A8%25D8%25A7%25D9%2595%25D9%2586%25D8%25AC%25D8%25A7%25D8%25B2-%25D8%25AA%25D8%25A7%25D8%25B1%25D9%258A%25D8%25AE%25D9%258A/blt3afa478a2b89cd50&sa=U&ved=2ahUKEwjKs-HBy9mXAxXZbKQEHRzvFkoQFnoECAoQAg&usg=AOvVaw0NYDgND4gnlXIQDoEt9wJw&fexp=122108199,121877338,121877336,122108200), en una victoria que despojó al club blanco, presidido por Florentino Pérez, del manto de víctima que había vestido antes del enfrentamiento.
El diario señaló que Mourinho logró emplear el papel de víctima para reforzar el espíritu competitivo de sus equipos, pues siguió el mismo enfoque durante su primera etapa en el Real Madrid, antes de recurrir de nuevo a él en los días previos a la caída del Barcelona en su primer Clásico desde su regreso.
En cambio, la segunda derrota consecutiva sembró las dudas en el equipo de Flick, mientras el club blanco afronta la última etapa del año con optimismo, tras sentir que había recuperado el buen camino.
Y como suele ocurrir en la trayectoria de Mourinho, los ecos del pasado volvieron a primer plano. Frank Lampard explicó este método en unas declaraciones recogidas por el diario «Irish Independent» en 2019, en las que habló sobre el Chelsea en la época del técnico portugués, al afirmar: «Nos hizo creer que todos querían que fracasáramos».
Esta convicción contribuyó a unir las filas del equipo detrás de su entrenador, y también ayudó a construir uno de los equipos más competitivos de la historia de la Premier League.
Antes del enfrentamiento entre el Barcelona y el Real Madrid, se gestó un ambiente similar dentro del club blanco, donde Tomás Roncero, en unas declaraciones difundidas por la emisora «Cadena SER» el 12 de octubre, aseguró que «cualquier árbitro sabe que, si favorece al Real Madrid, tendrá un problema».
Mourinho mantuvo el discurso del victimismo incluso después de la victoria, cuando aseguró que el videoarbitraje había estado ausente en la jugada de Joao Cancelo y Diomande.
El técnico portugués reclamó la expulsión de uno de los jugadores, pero la plataforma «Archivo VAR» y el exárbitro Iturralde González rechazaron esa interpretación, al considerar que la jugada merecía tarjeta amarilla.
Una revolución en el vestuario del Real Madrid
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Dentro de la sala de prensa de Valdebebas, el miedo a la derrota también estuvo presente antes de la visita al estadio Camp Nou. Algunos seguidores cercanos al Real Madrid se adelantaron a los acontecimientos y se prepararon para la posibilidad de la derrota antes de que ocurriera, pese a que los mensajes procedentes del vestuario eran completamente distintos.
Mourinho logró construir un ambiente de confianza que se reflejó en el rendimiento de los jugadores sobre el terreno de juego, y la solidaridad entre los miembros del equipo fue la clave de la victoria; cuando uno de los jugadores cometía un error, encontraba a un compañero detrás para remediar la situación.
El propio Roncero, una de las voces más destacadas que representan a la afición del Real Madrid, reconoció que había mantenido discusiones con varios aficionados antes del partido, después de que estos creyeran que el Barcelona lograría una victoria aplastante.
Ese temor se alimentó de la ausencia del portero Thibaut Courtois, a pesar de que el Real Madrid había ganado tres de los cuatro Clásicos que había disputado Andriy Lunin.
Las previsiones de una victoria aplastante sirvieron de combustible para el deseo de los jugadores del Real Madrid de reivindicarse, tras sentir que no recibían el reconocimiento suficiente.
Mourinho gestionó bien las filtraciones que hablaban de la participación de Eduardo Camavinga como titular, antes de que el jugador francés se convirtiera en una carta ganadora en el Clásico y creara la jugada que acabó con el segundo gol, el que selló el resultado en el 2-1.
El efecto de esta gestión psicológica se hizo evidente en la celebración colectiva de los jugadores del Real Madrid del segundo gol, anotado por Kylian Mbappé.
Pese a la magnitud del gasto durante los periodos de fichajes y a que el Real Madrid cuenta con un tope salarial que supera claramente al del Barcelona, la trayectoria de ambos equipos en los dos últimos años permitió a Mourinho utilizar la idea de la supuesta superioridad del Barcelona como un estímulo para sus jugadores.
El técnico portugués siguió un camino que ya conocía bien; la experiencia del Inter de Milán en 2010 constituye un claro ejemplo, pues incluso después de ganar al Barcelona por 3-1 en la ida de las semifinales de la Liga de Campeones, Mourinho aseguró que su equipo podría perder por una amplia diferencia de goles en el estadio Camp Nou durante el partido de vuelta.
Tras la victoria en el primer Clásico de esta temporada, la afición del Real Madrid pasó del máximo pesimismo a la cúspide de la euforia, en una escena que se repitió después de la victoria sobre el Barcelona en el estadio Santiago Bernabéu la temporada pasada, en un partido que vio el malestar de Vinícius Júnior después de que su entrenador decidiera sustituirlo.
Edu Aguirre dijo, tras la victoria del domingo, durante su aparición en el programa «El Chiringuito»: «Era un partido que acababa 4-1 o 5-1. Tenemos un mejor entrenador, y lo tenemos todo a nuestro favor para ganar la Liga».
Roncero adoptó una postura similar, al afirmar: «Era un partido en el que podíamos marcar cuatro o cinco goles en la portería del Barcelona».
Esta exageración refleja un estado emocional habitual en el Real Madrid, que aspira con fuerza a cosechar títulos y recibir buenas noticias, como la victoria que logró en el Camp Nou.
No obstante, las celebraciones en el canal de televisión oficial del club coincidieron con las continuas quejas sobre el arbitraje, pues en su comentario se decía: «Exhibición del Real Madrid, pero VAR a la carta».
La victoria cambió el orden de prioridades dentro del Real Madrid, y brindó al equipo de Mourinho la oportunidad de disfrutar de un ambiente positivo, al menos hasta el próximo tropiezo.
Pero el técnico portugués se preocupó de recordar que el valor de esta victoria dependerá de la capacidad del equipo de mantener los resultados positivos y de construir sobre lo conseguido en el Clásico.